Residencia Scully, Princeton
Machado Silvetti Associates 


Philip Arcidi

«Nos interesa hacer arquitectura apropiada, pero nos interesa también hacer arquitectura contemporánea», asegura Rodolfo Machado, del estudio bostoniano de Machado y Silvetti. Su observación es un indicio de la naturaleza híbrida del Scully Hall, la nueva residencia de estudiantes que han construido en el campus de Princeton, en Nueva Jersey, un edificio que enlaza tanto con las construcciones modernas del campus —de firmas tan distintas como Yamasaki o Venturi y Scott Brown— como con su patrimonio gótico. 

En muchos sentidos, esta residencia de 267 camas es tan directa como ningún otro disciplinado edificio moderno. Machado describe su opción como un corredor de doble crujía, configurado en planta como una J para optimizar su emplazamiento entre la residencia construida por Hugh Stubbins (1964) y el laboratorio Thomas Lewis (1986), obra de Venturi y Scott Brown. El Scully Hall es el primero de tres edificios —y el único de Machado y Silvetti— que delinearán el límite norte de una nueva elipse del campus, destinada a la práctica deportiva intramuros y que es parte de un plan que el mismo estudio diseñó para la universidad en 1996. 

Mientras la planta es cartesiana, las fachadas tienen ecos de la obra más figurativa que Machado y Silvetti realizaron en los ochenta, cuando formaban parte de la vanguardia posmoderna. Un ático almenado de pizarra corona el bloque de ladrillo de tres alturas, y es un telón de fondo para la fachada principal, una pantalla de hormigón plegada que se curva para adaptarse a la planta elíptica. Pero las intenciones de los autores, que durante aquella década tenían una justificación teórica, se han dirigido ahora a resolver los problemas de una forma más práctica. Dos cuestiones parecen haber guiado el diseño: subrayar el papel de las fachadas como revestimiento, y crear, al unísono con los edificios de Stubbins y de Venturi y Scott Brown un conjunto contemporáneo para un campus que tiene 250 años. 

Un zaguán, flanqueado por una vigorosa torre y situado en medio de la fachada plegada, es la más importante de las tres entradas a la residencia. Este espacio cubierto es un umbral en la elipse, el término de un sendero que recorre el ala norte y atraviesa el patio en dirección a los campos de juego. 

Estrategia alternativa
Las primeras tres plantas tienen cinco tipos de dormitorios diferentes, los más comunes de los cuales son individuales pareados que comparten un baño. La cuarta —el ático de pizarra— tiene habitaciones individuales con baños comunes. Las fachadas acristaladas de la mayoría de las salas comunes y de las instalaciones de cocina y lavandería en la planta a nivel de calle las hace permeables al exterior. El corredor de la segunda planta da a una zona de estudio acristalada de doble altura; y el de la cuarta a una zona común abuhardillada situada sobre el zaguán. 

La configuración de las habitaciones permite distintas formas de compartirlas, y están generosamente amuebladas con criterios de durabilidad. Alternativamente, las ventanas están retrasadas respecto al plano de fachada o proyectadas sobre el muro de ladrillo; y en la pantalla de hormigón están a haces exteriores, mientras que las del ático son abuhardilladas. Esta variedad en la fenestración tiene un paralelo en la colegiata gótica, aunque la sensibilidad de Machado y Silvetti es más analítica que romántica. Sus ventanas ofrecen pistas de que los muros ostensiblemente gruesos no son estructurales, especialmente en la solución de las esquinas. La pantalla plegada de hormigón es un aplique ponderado, un pesado frontispicio para la caja de ladrillo, cuyo perfil zigzagueante tiene la espectacularidad de la obra realizada por Yamasaki entre la década de los cincuenta y los sesenta. 

El proyecto de Machado y Silvetti responde también al Lewis Thomas Laboratory de Venturi y Scott Brown, una de sus versiones más logradas del cobertizo decorado. Pero a diferencia del Lewis Thomas, el Scully Hall no se reduce a una caja con techo y con cuatro paredes lisas. Ofrece una estrategia alternativa para dotar de presencia a un edificio simple con una planta seriada. Sus antecedentes están en los edificios figurativos de los ochenta, pero su estructura es menos frágil que la de sus precursores. Es una depurada obra de collage con dobleces, pliegues y acanaladuras que parece austera, no remilgada. Las partes ‘aplicadas’ son pocas y sencillas, y su escala adecuada para definir los límites del campus: Machado y Silvetti nos presentan un hermano más joven y riguroso del posmoderno...
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Obra
Residencia Scully, campus de Princeton, Nueva Jersey. 

Cliente
Universidad de Princeton. 

Arquitectos
Machado y Silvetti: Rodolfo Machado, Jorge Silvetti, P. Lofgren, D. Dolezal, E. Gibb, G. Neely, M. D’Artista, M. Drivin, T. Dumbleton, A. Follet, D. Freed, B. Huffines, B. Karty, D. Lee, M. Moore, A. Omansky, M. Pasnik, V. Sant’Anna, R. Trumbour, E. Yungerman. 

Colaboradores
Richard Burk Associates (paisajismo), Lim (estructura), TMP (instalaciones), Van Note-Harvey (obra civil), Lam (iluminación), Richard D. White (especificaciones), Nassar (señalética). 

Contratista
Irwing & Leighton. 

Fotos
Eduard Hueber / Arch Photo.