Museo de la Ilustración, Valencia
Guillermo Vázquez Consuegra 

Museo de la Ilustración, Valencia

Guillermo Vázquez Consuegra 


En el barrio  de Velluters —dentro de lo que fuera el recinto amurallado de la ciudad de Valencia—, el Hospital de los Pobres Inocentes ocupaba hasta su demolición una manzana triangular ahora ocupada por la biblioteca municipal que ha sido habilitada en el crucero de enfermería, uno de los ejemplos más notables del manierismo valenciano que afortunadamente fue salvado del derribo. 

En prolongación con las calles adyacentes, un pasaje atraviesa la planta inferior del museo, transformándolo en una puerta de entrada al parque habilitado sobre los terrenos anteriormente ocupados por un hospital.

 

Compartiendo este recinto ajardinado, ahora salpicado por trozos inconexos de edificación, el museo de la Ilustración se ciñe al difícil perímetro con el que la normativa ha tratado de conciliar las distintas alineaciones que confluyen en la parcela. Frente al carácter fragmentario impuesto desde el programa y la situación urbana, el museo responde con un gesto único, enmarcando como una puerta la entrada este al parque mediante un pasaje que atraviesa su planta inferior.

Forma y volumen aparecen así definidos por la normativa y el programa, agrupando en sendos cuerpos lineales las salas de exposición y las dependencias de acceso restringido respectivamente. Dispuestos casi en paralelo, ambos volúmenes están vinculados entre sí mediante un tercer prisma que contiene un vestíbulo de acceso abierto al jardín. En este agregado de funciones y espacios el recorrido constituye el argumento compositivo del proyecto. Así, un ascensor lleva al público hasta la tercera planta, donde se inicia la visita de las salas en un paseo que desciende en suaves rampas a lo largo del volumen mayor, concatenando los fondos de la colección en escenas con referencias literarias, teatrales y musicales del periodo histórico al que se dedica el museo. 

De geometría más estricta, el cuerpo de menor tamaño alberga la administración en las plantas baja y primera y la biblioteca en los tres niveles superiores, alrededor de un vacío iluminado cenitalmente. Una rampa continua comunica en este cuerpo las distintas plantas, flanqueando el vestíbulo principal para ofrecer un recorrido alternativo al que atraviesa todas las salas del lado opuesto.

La biblioteca ocupa las dos últimas plantas del cuerpo dedicado a administración y servicios del museo; una rampa de doble tiro recorre la parte inferior de este ala y desciende desde el vestíbulo al salón de actos.

Un sótano se excava bajo el edificio para habilitar los almacenes en la zona correspondiente a las salas de exposición, y un salón de actos bajo el vestíbulo, cuya antesala comunica con la planta de en-trada mediante un vacío de doble altura. Los restos de construcciones aparecidos durante las obras pueden contemplarse bajo la zona administrativa. El hormigón visto, que acusa la retícula del encofrado y los puntos de atado, se elige como único material de una envolvente que funde en un todo continuo la fragmentación implícita en el encargo.

Una escalera ofrece un recorrido alternativo entre los distintos niveles del cuerpo de exposiciones.


Cliente Client

Diputación Valenciana

Arquitectos Architects

Guillermo Vázquez Consuegra, Pedro Díaz, Íñigo Casero

Colaboradores Collaborators

Lola Reyes, Marcos Vázquez Consuegra, Pedro Caro; M. Vázquez Consuegra, J. Estéllez (aparejadores quantity surveyors

Consultores Consultants

NB-35 (estructura structure); INSUR-JG (instalaciones mechanical engineering

Contratista Contractor

Dragados y Construcciones

Fotos Photos

Duccio Malagamba