Centro de salud en Casariche y viviendas en Tomares, Sevilla
Javier Terrados  Fernando Suárez Corchete  Santiago Quesada-García 

Centro de salud en Casariche y viviendas en Tomares, Sevilla

Javier Terrados  Fernando Suárez Corchete  Santiago Quesada-García 


El lugar donde se levanta el nuevo consultorio médico de Casariche presenta dos peculiaridades que han condicionando la forma e inserción en la misma del edificio. Por un lado, la parcela adjudicada está rodeada de logias de carácter público que fueron ideadas como auténticas calles con vistas a la avenida de la Libertad y a lo que en principio se proyectó como plaza ajardinada interior, cuyos arcos le confieren cierto aire de patio. Por otro, la presencia de algunas zonas verdes, especialmente un grupo de árboles con varios magníficos ejemplares de gran porte.

Con la intención de respetar estas dos preexistencias se adopta una configuración en forma de T. Un cuerpo longitudinal que contiene la mayor parte del programa asistencial se sitúa a lo largo del eje virtual de la parcela, a ambos lados del cual se abren las salas de espera, al oeste, y las consultas, al este. En el extremo norte de este cuerpo, el último módulo, destinado a pediatría, se desplaza ligeramente en ambas direcciones diferenciándose volumétricamente del resto, y dando lugar a la aparición de una entrada independiente que funciona asimismo como salida de emergencia. Además de desfasar la modulación, se invierte la ubicación de las zonas de espera y consultas, para que este reducto infantil se diferencie netamente del sector de los adultos.

La parcela se cierra por el lado sur con el cuerpo que contiene el área de recepción y los servicios de apoyo, que se dispone perpendicularmente al resto, resguardando física y visualmente los espacios interiores, y ofrece su imagen pública con una amplia fachada al pasaje de la Libertad. Con la intención de minimizar la condición de objeto impuesto del edificio, éste se concibe como un elemento casi flotante, posado sobre un plano horizontal ligeramente separado del suelo que se cubrirá con una alfombra de césped. La solución constructiva opta por una estructura metálica de una sola crujía con dos amplios vuelos laterales, y losas de hormigón de gran luz.

El parque de viviendas de la localidad sevillana de Tomares se caracteriza por la proliferación, en las últimas décadas, de la casa unifamiliar adosada en grandes promociones que confieren al tejido residencial una imagen caótica y atomizada; la ausencia de entidades de mayor escala ha provocado que la unidad del conjunto se difumine y ha determinado su carácter disperso.

En contraste, para esta promoción pública las viviendas se agrupan en una gran manzana que ofrece al exterior una volumetría contundente, mientras que el ámbito interior se fragmenta en varios patios que forman una secuencia a lo largo de la galería y producen un acusado ritmo volumétrico. Alrededor de estos patios las viviendas buscan la orientación más favorable —mediodía— para las estancias y dormitorios. La superposición de los diferentes tipos, personalizados por la introducción del color en las zonas húmedas y por la utilización de la chapa en los volúmenes salientes, genera terrazas a diferentes alturas que permiten a las viviendas de las plantas altas disfrutar de un pequeño espacio exterior propio.

La entrada principal al conjunto se sitúa en el frente a la plaza, desplazándose ligeramente a la derecha para esquivar el edificio industrial existente y abrirse al vacío contiguo. El tamaño voluntariamente sobredimensionado de este acceso alude al carácter casi urbano del interior y a la escala del conjunto. El tradicional zaguán se reinterpreta dando paso a los distribuidores interiores y a zonas de servicio y cuartos de instalaciones. Un ámbito semipúblico precede a los accesos en planta baja, que se retranquean tras un jardincillo individual previo a cada vivienda. La aparición de otras dos entradas secundarias —una asociada al otro núcleo de escaleras, abierta al lado más recóndito de la plaza, y otra como prolongación del eje de galerías que comunica el conjunto con la calle principal al sureste— genera una directriz longitudinal a modo de calle interior que podría complementar el trazado viario circundante prolongando la calle que acomete el lado corto del solar.[+]