Centro Clark, Stanford
Norman Foster 

Centro Clark, Stanford

Norman Foster 


En la universidad de Stanford, en California, el centro James H. Clark ha sido diseñado para albergar el programa Bio-X, uno de los experimentos científicos más radicales del mundo. El edificio promueve un grado de colaboración sin precedentes entre científicos de diferentes especialidades con el objetivo de lograr algunos de los desafíos médicos y científicos más importantes de las últimas décadas, que no pueden seguir estudiándose de forma aislada sino que requieren el conocimiento global de equipos multidisciplinares. El centro contiene las instalaciones necesarias para 700 académicos de 23 departamentos diferentes, agrupados en equipos de trabajo dinámicos. De esta forma, los problemas planteados por la biología se resuelven en colaboración con expertos del mundo de la física, química, psicología, genética, ingeniería o informática.

Situado en el corazón de la Universidad de Stanford, entre las facultades de ciencia e ingeniería y los equipamientos médicos, el Centro Clark se encuentra en una de las rutas peatonales principales del campus y actúa como foco social, estimulando la posibilidad de que se produzcan reuniones o encuentros informales entre profesores, investigadores y alumnos de diferentes especialidades.

El factor principal en el diseño espacial del edificio ha sido la variabilidad del proceso de trabajo, que se encuentra en un estado de flujo constante. Alejado del concepto tradicional de un centro de investigación, el edificio ha invertido el esquema habitual de un laboratorio: los pasillos han sido sustituidos por corredores exteriores permitiendo una completa flexibilidad en el espacio interior. Además, todas las mesas y puestos de trabajo son móviles para que los equipos se redistribuyan según las necesidades de la investigación.

Volumétricamente, el edificio está formado por tres bloques de laboratorios que enmarcan un patio abierto, rodeado en su perímetro por galerías exteriores. Estos corredores actúan como palcos de un escenario que se encuentra en el centro del patio y acoge exposiciones, charlas y conciertos. También en planta baja, un restaurante se convierte en el nuevo foco social de la universidad con mesas y sillas que pueden trasladarse al exterior.

Desde el punto de vista estructural, el edificio combina la rigidez con la flexibilidad para soportar las acciones sísmicas y permitir el uso de equipamientos especiales como maquinaria láser. Los materiales principales —acero pintado de rojo y placas de caliza— hacen referencia a las cubiertas de teja y a las fachadas de piedra típicas del vocabulario arquitectónico de otros edificios del campus.


Cliente Client

Stanford University

Arquitecto Architect

Foster + Partners

Consultores Consultants

Middlebrook & Louie (estructura structural engineering); Davis Langdon & Everest (aparejador quantity surveyor); Therma Engineers, Alfa Tech (instalaciones M+E Engineering); Peter Walker & Partners (arquitecto paisajista landscape architect); Claude Engle (iluminación lighting engineering)

Fotos Photos

Robert Canfield; Nigel Young / Foster + Partners; Foster + Partners