Biblioteca y Archivo de Galicia, Santiago de Compostela
Peter Eisenman 

Biblioteca y Archivo de Galicia, Santiago de Compostela

Peter Eisenman 


Tras años de vicisitudes diversas, la Ciudad de la Cultura emerge cual vieira fósil en la ladera del Monte Gaiás, sobre la ciudad de Santiago de Compostela. En la estela de los proyectos culturales de la década de 1990, esta obra se proponía catapultar a su ciudad al selecto circuito cartografiado en los catálogos de arquitectura. Durante su accidentado alumbramiento se convirtió en objeto de confrontación política y así sus promotores la calificarían de visionaria y rompedora, mientras sus detractores la describen como el mausoleo megalómano de Manuel Fraga tras su dilatada presidencia gallega. Sea como fuere, dos piezas de las cinco que forman el conjunto han entrado ya en funcionamiento, y se prevé que otras dos lo harán en breve, siendo el destino de la restante aún incierto.

Como si de un conjunto de pliegues geológicos se tratara, las piezas de la Cidade se elevan del suelo y dejan entre sí sinuosas calles que remiten tanto a la ciudad de Santiago como a imágenes de barrancos y quebradas.

En el concurso internacional de 1999, al que se presentaron arquitectos como Rem Koolhaas, Jean Nouvel, Dominique Perrault, entre otros, venció el proyecto de Peter Eisenman y su concepción de fusión entre arquitectura y territorio. Territorio en términos no solo geográficos sino también culturales, con la alusión explícita al símbolo de los peregrinos del Camino, la vieira, y al propio objetivo de sus andares, la ciudad de Santiago y sus calles quebradas y angostas.

El Archivo tiene una superficie de unos 8.000 metros cuadrados, para depósito y consulta de la herencia escrita gallega. Para la definición de las cubiertas se realizaron numerosos estudios de la intersección entre las líneas topograficas, el trazado de las calles de  Santiago y la referencia al perfil rugoso de la vieira.

El Archivo tiene una superficie de unos 8.000 metros cuadrados, para depósito y consulta de la herencia escrita gallega. Para la definición de las cubiertas se realizaron numerosos estudios de la intersección entre las líneas topograficas, el trazado de las calles de  Santiago y la referencia al perfil rugoso de la vieira.

La Biblioteca cuenta con más de once mil metros cuadrados, en los que se ha buscado conciliar la escala monumental del edificio con espacios de estudio y estancia cuya pequeña escala se ajusta  a la de los usuarios.

La cubierta y la fachada definen la envolvente exterior del edificio, cuya suave geometría le permite integrarse en el paisaje. A ello contribuye también la utilización de roca cuarcita, que apoya sobre soportes metálicos.

El Museo de Galicia, que será inaugurado en los próximos meses, acogerá exposiciones de gran envergadura y variedad. De los 16.000 metros cuadrados con los que cuenta, 6.600 se dedicarán a superficies expositivas.

La Biblioteca de Galicia y el Archivo ya funcionan con regularidad, y ya también quedan patentes las intenciones de esta arquitectura alabeada, convertida en culminación del monte con sus elevaciones y depresiones de revestimiento pétreo. Pensada como una ciudad, sus edificios están separados por callejuelas que se prolongan hacia el campo a la manera de los tradicionales senderos o rueiros. Así por ejemplo, un camino separa el Archivo, la pieza más meridional del conjunto, de la Biblioteca, y da paso a unos soportales que protegen a los visitantes del lluvioso clima norteño y conducen hacia los accesos.


Cliente Client

Xunta de Galicia

Arquitectos Architects

Peter Eisenman; Andrés Perea (proyecto de ejecución working project)

Fotos Photos

Manuel González Vicente, Roland Halbe, Duccio Malagamba