Un invierno de descontento

Europa Titanic

Un invierno de descontento

Europa Titanic

01/11/2022


Como el Titanic, pero sin valses de Strauss. En su viaje invernal, este año Europa se embarca más bien al compás del ciclo schubertiano que con carácter melancólico canta sobre aislamiento y frío. Aislamiento por la falta de unidad que exhibe ante un mundo donde cada vez tiene menos peso, con sus países ensimismados en problemas domésticos y acechados por los fantasmas populistas que recorren el continente. Y frío por la recesión que hace tiritar incluso a las economías sólidas o, más prosaicamente, por la carestía del gas ruso que se deriva de la ya crónica guerra de Ucrania y que ha precipitado una crisis energética de gélida repercusión en los hogares. Tras el Brexit y la pandemia, este invierno del descontento que se ha llevado por delante hasta a primeros ministros —la Liz Truss que figuraba en nuestra viñeta hubo de ser velozmente sustituida— supone una prueba más para el proyecto comunitario. Aunque con toda esta música de fondo, pasa desapercibido el que probablemente sea el mayor de los desafíos: el cambio climático que en verano ya dejaba patente, con inusuales canículas en países septentrionales y virulentos incendios en el Mediterráneo, que sus imparables consecuencias exigen una respuesta conjunta. Quizá con los rigores del invierno se haya olvidado el ardor estival, pero peligra que en esta agitada travesía no vuelva a haber icebergs.


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