Un experimento low-tech

International Bamboo Architecture Biennale

Li Xiangning  Zhang Xiaochun 
30/08/2017


Anna Heringer, Albergue juvenil

Xitou, escondido entre las verdes colinas y las límpidas aguas de la ciudad china de Baoxi, en el área metropolitana de Longquan (provincia de Zhejiang), es una de las cunas de la cultura de la cerámica Celadón. Las dificultades de transporte la han protegido de la urbanización acelerada; de ahí que haya conservado su carácter tradicional tanto en lo que concierne al contexto geográfico como a su, por decirlo así, ecología social.

En este pueblo solitario se acaba de terminar un experimento de construcción rural que voluntariamente ha tenido un perfil bajo. Durante tres años, desde agosto de 2013, dieciocho construcciones de bambú fueron surgiendo de la tierra para conformar la Bienal Internacional de Arquitectura de Bambú de China-Longquan. Nueve equipos de otros tantos países han participado en el evento: Li Xiaodong y Yang Xu, de China; George Kunihiro, de los Estados Unidos; Simón Vélez, de Colombia; Anna Heringer, de Alemania; Mauricio Cárdenas Laverde, de Italia; Kengo Kuma y Keisuke Maeda, de Japón; Wise Architecture, de Corea del Sur; Madhura Prematilleke, de Sri Lanka; y Vo Trong Nghia, de Vietnam. El comisario ha sido Ge Qiantao, que ha expresado así los objetivos de la muestra: «La idea de la Bienal es fruto de nuestra preocupación por fenómenos que hoy se están produciendo en las áreas rurales de China, como el declive de la cultura vernácula, la pobreza de las escenas rurales y las cada vez más agudas contradicciones a las que conduce la dicotomía urbano/rural; problemas a los que hay que sumar la progresiva homogeneización que está erosionando rápidamente el carácter de las ciudades y pueblos de China.»

Construido sobre un campo de terrazas naturales extendido de Este a Oeste, el enclave de la muestra constituye un entorno natural único. Con un río en su frente occidental, la parcela está junto a la vieja calle que conecta, pasando dicho río, el pueblo de Xitou con un campo de terrazas de cultivo, y, por otro lado, junto a la carretera que une al pueblo con el exterior. Tanto el río como un muro blanco erigido a lo largo de la orilla separan la Bienal del pueblo, de manera que los estilos de ambos queden delimitados.

Divididas en tres grupos, las dieciocho obras de la muestra se levantan sobre los límites naturales de los campos de terrazas, y se conectan unos a otros a diferentes niveles. Los edificios resultan variados tanto por su forma como por su configuración, de ahí que sea difícil establecer vínculos entre ellos. Con todo, es posible detectar una atención compartida al contexto del pueblo tradicional. Así, los edificios dispuestos cerca de la ‘entrada’ tienen formas más libres, volúmenes más grandes y mayor impacto visual, mientras que los situados más cerca del pueblo adoptan formas más sencillas y discretas, y su escala y textura son semejantes a la de los edificios tradicionales que se levantan cerca.

Un catálogo de soluciones

El Puente Doble Hélice, de Ge Qiantao, consiste en una cubierta de bambú dispuesta sobre un viejo puente de piedra. La pieza conecta la Bienal con el pueblo, de ahí que pueda considerarse como fruto de un diálogo entre la ‘tradición’ y la modernidad. La forma semejante a la doble hélice molecular alude a la voluntad de que la arquitectura del futuro siga manteniendo los genes culturales del pasado local. Conformando la hélice, las piezas laminadas hechas con fibras de bambú se fijan al puente de piedra mediante pequeñas costillas de metal, dando pie a una cubierta que funciona a un tiempo como cerramiento, ventana y techo. Algunas sillas de bambú se disponen sobre el puente para convertirlo en un espacio público donde los visitantes puedan pararse y descansar.

El taller de cerámica proyectado por Keisuke Maeda está situado junto a las viviendas tradicionales del pueblo, tiene forma rectangular y consiste en varias salas de estar y un estudio multifuncional. Durante el proceso de construcción el arquitecto recurrió a técnicas locales para levantar un muro de tierra compactada reforzado con bambú, una especie de versión low-tech del muro convencional de hormigón armado. La referencia local se completó con una celosía de bambú de la fachada, que pretende resonar con el entorno natural. 

Keisuke Maeda, Taller de cerámica Celadón

Por su parte, el taller de cerámica tradicional de George Kunihiro es un edificio rectangular cuyo espacio interior está compartimentado con muros de tierra compactada, y cuya estructura y cubierta están hechos de bambú. Además, el arquitecto utilizó como pavimento piezas de arcilla refractaria, una solución que se abandonó cuando comenzó a usarse la típica cerámica Celadón de la zona, pero que tiene un color y una textura especiales y que, en las manos del arquitecto, se convierte en un material de construcción único.

El Centro de Recepción proyectado por Vo Trong Nghia es un edificio curvo y construido con tres elementos asociados al bambú: palos de igual tamaño y espesor; pequeños empalmes que conforman estructuras continuas; y armaduras en forma de arco dispuestas horizontal y verticalmente. Todo ello configura un sistema estructural complejo y a un tiempo racional. Desde su forma hasta el tratamiento de los detalles, pasando por la estructura, todo en este edificio sugiere una fuerte impresión de coherencia al compararlo con otros edificios de la Bienal.

A Kengo Kuma se deben tanto el Museo de Arte Contemporáneo de la Cerámica de Celadón como los cercanos aseos públicos. Al principio, Kuma pensó en utilizar tan sólo piezas pesadas de bambú para construir los dos edificios, pero al final acabó empleando también madera. Ambos edificios comparten la misma lógica constructiva: la dislocación y la superposición del bambú y la madera configuran una pared continua y curva con muchas aperturas pequeñas que hacen posible que uno pueda moverse con mayor libertad por el interior.

Kengo Kuma, Museo de ARte de la Cerámica de Celadón

El bambú es también el principal protagonista del Restaurante Bamboo Dock y el Taller para niños a cargo de Wise Architecture, pero el material está tan bien revestido que no se aprecian indicios de él cuando se observa el edificio desde el exterior. La estructura principal consiste en un entramado de acero en el que se disponen, colocados horizontalmente, los palos de bambú para generar varias superficies curvas y recubiertas por una piel de fibras, casi blanca, que conforma las particiones interiores y el techo. Gracias a este sistema low-tech, los arquitectos sugieren la idea de un conjunto de ‘montañas dispersas’. Pero un planteamiento claro no siempre conduce a un resultado claro y, al final, el edificio no resulta muy satisfactorio.

Otro de los edificios de la Bienal es la Casa de bambú de baja energía, proyectada por el colombiano afincado en Italia Mauricio Cárdenas Laverde. El proyecto explora radicalmente la posibilidad de reducir las emisiones de carbono y aprovecha al máximo las condiciones naturales del enclave, como el soleamiento, el agua y las plantas. Dividiendo el edificio en varias unidades espaciales semejantes, el arquitecto recurre a la tierra y a otros materiales naturales como el bambú, empleado como sistema estructural.

Mauricio Cárdenas, Casa de Bambú

El Hotel Boutique es un proyecto de otro colombiano, Simón Vélez, una gran referencia en la construcción con bambú (véase Arquitectura Viva 138). Construido sobre una colina, el edificio se sostiene en una serie de pilares de bambú que cambian de tamaño a medida que lo hace la pendiente del terreno, aunque los soportes de hormigón armado sobre los que aquellos se apoyan sí mantengan su altura. El hotel se compone de dos volúmenes circulares; los palos de bambú van perfilando el techo; y sobre ellos se disponen las piezas de cerámica Celadón conformando una especie de cúpula.

El Centro de Creatividad e Innovación se debe, por su parte, a un arquitecto chino, Li Xiaodong, y, tanto por su forma como por su lógica constructiva, resulta semejante a otra obra de su autor, la Biblioteca Liyuan (véase Arquitectura Viva 151). Ambos diseños adoptan una configuración claramente rectangular, y se revisten con una celosía de piezas de bambú dispuesta por delante de una pared de vidrio.

En cuanto responsable del planeamiento de la Bienal, Yang Xu ha proyectado dos hoteles. Uno es el ‘Hua Jian’ (hotel del frente acuático), construido en la ribera de un arroyo. Usando planos helicoidales, el arquitecto va levantando las habitaciones a distintos niveles; una disposición que se inspira en los llamados ‘Hornos del Dragón’, (los hornos tradicionales de la antigua China). El segundo hotel tiene el nombre de ‘Hui Jian’ (hotel del campo de flores), y su forma semeja la de una flor con cuatro pétalos presentada a vista de pájaro. En ambos casos se han usado ladrillos antiguos producidos por el horno local, arcilla, barro y hormigón, así como bambú, tanto en su acabado natural como en el procesado; un contraste que resuena con el que se produce entre los muros de piedra natural y los muros tradicionales de tierra compactada, para dar cuenta de la diversidad y la irregularidad presentes en la arquitectura.

Yang Xu, Hotel de arte

El último edificio reseñable es el Albergue juvenil de Anna Heringer (véase AVProyectos 61 y Arquitectura Viva 196). Situado a la entrada del enclave, el hotel ocupa mayor superficie que otros edificios. Consiste en tres piezas individuales que se han construido con muros de tierra compactada dispuestos en el interior y recubiertos con una celosía ligera y textil de piezas de bambú entrelazadas. Las habitaciones se sitúan entre los muros de tierra, mientras que el espacio que queda entre estos se destina a las zonas de servicio (aseos, escaleras). Todo el conjunto se ilumina con la luz natural que pasa a través de los huecos con formas irregulares abiertos en los muros de tierra compactada. Para construir estos muros, Heringer se ha inspirado en los métodos tradicionales de la ciudad de Baoxi, levantados con un tercio inferior de mampostería y dos tercios superiores de tierra compactada, pero ha mejorado sus prestaciones gracias a la incorporación de materiales modernos. También el entrelazado textil de las ramas de bambú, inspirado en la artesanía de las cestas, tiene que ver con la cultura material del enclave, de manera que el edificio consigue expresar el sentido de pertenencia al lugar.

Anna Heringer, Albergue juvenil

Forma, construcción y vida rural

Teniendo en cuenta todos estos ejemplos, puede decirse que la Bienal de Arquitectura reinterpreta el concepto de ‘espíritu del lugar’ y de la edificación vernácula gracias a un proceso genuino de construcción en el que el bambú se ha utilizado como material ideal. Algunos arquitectos han recurrido al bambú para construir los elementos fundamentales de la estructura; otros lo han usado en las envolturas o las decoraciones de fachada. Pero, además del bambú, también se ha recurrido a otros materiales tradicionales, como la tierra compactada o la cerámica. A todo esto debe sumarse el hecho de que los arquitectos han sabido prestar gran atención los métodos de construcción tradicionales, y han hecho uso de mano de obra local. De este modo, cada arquitecto, en mayor o menor medida, ha sabido expresar su propio estilo atendiendo a lo local, y, gracias a ello, la Bienal no sólo evidencia las maneras en que puede reinterpretarse la tradición, sino que abre vías a nuevos modos de concebir la construcción vernácula.

En realidad, estas nuevas arquitecturas de bambú y su original contexto apunta a dos tipos de integración: la espacial, que se puede conseguir a través de los modos de concebir el diseño y la construcción; y la de los modos de vida, es decir, la integración de los edificios en las condiciones vitales y de producción de manera que no se conviertan en escenarios ajenos al entorno original. Este tipo de integración no tiene que ver sólo con el diseño, sino también con la gestión y el funcionamiento. En este sentido, puede decirse que, con esta Bienal, un proyecto de construcción e integración rural más amplio se ha puesto en marcha.

Zhang Xiaochun y Li Xiangning son profesores de la Universidad de Tongji en Shanghái (China).



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