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Academia de Artes de Kuma

Topografía de tejas

30/11/2015


En el siglo XIII Marco Polo dijo de Hangzhou que era «la ciudad más suntuosa y elegante del mundo». Después perdió fuelle y entró en una murria que duró siglos. Pero en los últimos años la postración ha dejado paso a una pujanza sostenida por el turismo, que reconoce en Hangzhou uno de los enclaves culturales y paisajísticos mejor conservados de China.

Convertida en un foco cultural, Hangzhou se ha dotado de universidades y también de museos. Entre ellos, el más reciente es el de la Academia China de las Artes, ubicado en un campus universitario, y que ha proyectado el japonés Kengo Kuma. Con sus casi 5.000 metros cuadrados, el edificio agrupa salas de exposiciones, espacios para la investigación y talleres donde se enseñan disciplinas artísticas de la tradición china como la cerámica, el tejido, el grabado o el teatro de sombras.

La pintoresca pero difícil ubicación sobre una ladera dedicada antaño a la plantación de té explica las trazas y formas del edificio, que busca integrarse en la pendiente del terreno. Para ello, el volumen se descompone en paralelogramos afines dispuestos a diferentes cotas y con cubiertas a dos aguas. El resultado es una topografía artificial que va escalonándose, y que evoca una pequeña aldea. En este conjunto las tejas de color gris resultan protagonistas pues, a la vez que revisten unánimes las cubiertas, se incrustan en mallas de acero inoxidable para conformar los paramentos verticales: una solución artesanal que evoca con poesía el pasado chino.


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