Gente 

Un cadáver exquisito

Luis Fernández-Galiano   /  Fuente:  El País
30/11/2015


La cínica lucidez de Rem Koolhaas es fascinante y perversa. Apologista del caos urbano y la congestión metropolitana, este holandés nacido en Rotterdam en 1944 ha puesto una pupila refinada y una mente musculosa al servicio de una misión cruel. El Gran Palacio de Lille, un inmenso e inquietante recinto ovalado entre autopistas, raíles y extravagantes torres de oficinas, es su mayor obra hasta la fecha, y se termina coincidiendo con la apertura en Nueva York de una exposición monográfica de su trabajo. En ella, los visitantes del Museo de Arte Moderno tendrán la ocasión de evaluar la testaruda trayectoria de un arquitecto que se dio a conocer hace quince años con un libro, Delirious New York, que era «un manifiesto retroactivo en favor de Manhattan», y que ya expuso en el Museo en 1988, dentro de la muestra colectiva que sirvió a Philip Johnson para lanzar la efímera moda de la «arquitectura deconstructivista».

De vocación tardía, Koolhaas fue periodista y guionista cinematográfico antes de descubrir el interés por la arquitectura que le llevó a inscribirse en la Architectural Association londinense, una escuela vanguardista y radical de la que más tarde sería profesor. Tras una larga estancia en Nueva York que le abrió los ojos al vértigo seductor de la metrópolis, fundó con Elia Zenghelis y las esposas de ambos —Zoe Zenghelis y Madelon Vriesendorp, pintoras las dos— la Office for Metropolitan Architecture (OMA), bajo cuyas siglas realizarían numerosos proyectos utópicos y teóricos...[+]


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