Ciencia y tecnología 

La ciudad multicapa

De la ciudad de collage a la ciudad en capas

Evelyn Alonso Rohner  José Antonio Sosa 
30/09/2019


La información más elemental para entender una ciudad (jerarquías, funcionamiento, recorridos) requería históricamente de una realidad física que facilitara su comprensión (alturas, traza, estructura, geometría, ejes). Hoy, este vínculo entre información y forma se ha perdido: a través de los nuevos sistemas de información, tenemos la opción de controlar cada una de esas variables sin necesidad de ‘entender’ la ciudad. La nueva información es global, cubre la ciudad entera, y se encuentra, a través de los smartphone, en la palma de nuestra mano. La pregunta que cabe hacerse entonces es: ¿qué sucede en la ciudad cuando esta información, ahora ubicua y etérea, se independiza del soporte físico?

Las aplicaciones de los móviles informan de manera especializada y por capas o estratos independientes. Eso era algo que sucedía ya con los mapas y las guías turísticas. La verdadera novedad estriba en que los sistemas dinámicos de información actuales pueden reordenar las nuevas estructuras posicionales de la ciudad y, por tanto, cambiar su forma, avanzando hacia un orden más complejo y multicapa. Si antes la geometría de la ciudad actuaba como sistema de información, ahora es la información la que produce un nuevo tipo de orden.

El sistema de organización empleado en los almacenes de Amazon constituye un ejemplo de cómo la información digital altera el orden convencional. Sus mercancías no se ordenan alfabéticamente, ni por códigos de números sucesivos, ni por tamaño o tipología. La apariencia real de sus estanterías —bastante parecido a una ciudad real— es la de un caos controlado por un gran ordenador capaz de establecer la posición de los objetos gracias a múltiples factores simultáneos: dónde van, cuál es su tamaño, cuánto tiempo permanecerán en el almacén, dónde hay espacio y cómo logra la selección favorecer la eficacia del almacén o el modo de transporte. Una vez valoradas todas las opciones, el ordenador define el lugar más apropiado. Cada día, el lugar ideal del objeto será uno distinto.

En la ciudad contemporánea empieza a notarse cierto trastoque de los órdenes convencionales, como respuesta a similares cambios en los sistemas de información. Las cosas y los usos empiezan a situarse en espacios ‘inesperados’ desde el punto de vista de la estructura convencional. La agrupación de funciones no necesariamente se produce siguiendo principios de contigüidad: basta que figuren en cualquier aplicación para que sea posible su localización.

Tanto la ciudad como el almacén se parecen ahora más a un sistema abierto que al resultado de una idea formal apriorística. De hecho, en el almacén de Amazon, cualquier ‘diseño’ sería totalmente irrelevante o incluso contraproducente: la característica principal del orden de Amazon es permitir la discontinuidad en cualquier dimensión. Lo mismo parece ocurrir en la ciudad contemporánea: su orden visible, prestablecido, contraviene en gran medida la lógica de las elecciones subjetivas, lo cual lo hace progresivamente más débil y subvertido.

Este nuevo orden producido por la nueva información favorece cierta entropía posicional. Habilita la entropía entendida como avance del desorden, el paso desde la especialización hasta la mezcla heterogénea (en términos urbanos antiguos, algo así como un anti-zoning). El almacén del ejemplo es en apariencia caótico, posee un orden fragmentado gestionado a partir de datos: un orden no visible que escapa al entendimiento visual y la lógica humana. La entropía aplicada a la ciudad, implica cierta tendencia al debilitamiento de las estructuras visibles del orden; existen, pero se vuelven más finas e invisibles. De hecho, la entropía y el funcionamiento de estas nuevas estructuras sólo puede existir en un orden aparentemente débil y complejo.

Evelyn Alonso Rohner y José Antonio Sosa son arquitectos y socios del estudio Alonso Sosa.


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