Opinión  Exposición 

España desvelada

Introducción al catálogo del MoMA

Luis Fernández-Galiano 
31/10/2005


España entró en la modernidad con dos pabellones. En Barcelona, Mies van der Rohe construyó el pabellón alemán en la Expo de 1929, un manifiesto moderno extraviado entre construcciones beauxartianas; en París, Josep Lluís Sert diseñó el español en la Exposición Internacional de 1937, un grito de auxilio desde un país desgarrado por la guerra denunciada en el Guernica de Picasso: una obra encargada para el pabellón, y que se expuso entre sus blancos muros corbuserianos. Dos años más tarde, tanto Mies como Sert estarían viviendo en Estados Unidos, huyendo del torbellino de un continente donde los regímenes totalitarios estaban en ascenso: en abril de 1939, Franco proclamó el final de la Guerra Civil española, manteniéndose en el poder hasta su muerte en 1975; en septiembre de 1939, Hitler invadió Polonia, comenzando la II Guerra Mundial, seis años de devastación sin precedentes que dejarían Europa exhausta. Cuando el continente se reconstruyó con lenguaje moderno después de 1945, muchos de sus maestros habían abandonado sus países de origen: Mies construía y enseñaba en el IIT de Chicago; Sert, por su parte, pasó por varias ciudades americanas hasta asentarse en Cambridge, reemplazando en 1953 a Walter Gropius —otro exiliado europeo— como decano de la GSD de Harvard. Por entonces, la Guerra Fría había convertido a Franco en un valioso aliado anticomunista de las potencias occidentales, y el aislamiento que siguió al final de la II Guerra Mundial se había transformado en una aceptación reticente, abriendo un régimen que a partir de 1959 adoptó el liberalismo económico. En los años sesenta, Sert estaba construyendo en España lo mismo que Mies en su Alemania natal, y las heridas del conflicto habían comenzado a cicatrizar... [+]


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