Arte y cultura  Exposición 

‘The Form of Form’, Trienal de Arquitectura de Lisboa

Elogio de la disciplina

Maite Báguena 
30/11/2016


Bajo el lema ‘The Form of Form’, la cuarta edición de la Trienal de Arquitectura de Lisboa vuelve la mirada a los fundamentos de la disciplina cuestionando el origen y las consecuencias de la forma construida.

La falta de encargos derivada de la crisis económica —que comenzó en Europa hace casi ya diez años— ha ampliado el campo de acción de la arquitectura, generando una nueva corriente donde la forma acaba siendo resultado de procesos participativos sujetos a parámetros económicos, sociológicos o políticos. En este contexto polarizado entre el formalismo arbitrario del starsystem y el carácter informal de las tendencias periféricas, surge la temática de esta muestra con el objetivo de centrar la atención en el núcleo de la profesión a través del concepto de forma.

Dirigida por José Mateus —fundador junto con Nuno Mateus de ARX Arquitectos—, la Trienal de Arquitectura de Lisboa nace en 2007 como una plataforma para promover el debate y la práctica arquitectónica. Esta cuarta edición ha contado con dos comisarios: André Tavares, coordinador de la editorial Dafne, y Diogo Seixas Lopes, socio junto con Patrícia Barbas de Barbas Lopes Arquitectos. Lamentablemente, en febrero de 2016, Diogo Seixas Lopes murió víctima de un cáncer y no podrá presenciar el resultado de su trabajo, pero su figura está presente y sus inquietudes resuenan a lo largo de los diferentes hitos de la trienal.

El carácter tautológico de la expresión ‘The Form of Form’ (que reitera el concepto de forma) dificulta su lectura inmediata, pero ofrece a cambio la oportunidad de profundizar e interpretar sus posibles significados. No se trata tanto de un eslogan o un paraguas bajo el que agrupar ejemplos, como del título de un proceso de investigación que abre un debate inherente a la profesión: ¿Cuál es la esencia de una forma? ¿Cómo es su proceso de creación? ¿Qué consecuencias tiene la elección de una u otra? Este enunciado teórico se corresponde con la naturaleza de la trienal, donde no encontramos una colección de edificios o proyectos representativos, sino una serie de imágenes, objetos y pensamientos articulados en torno a un discurso intelectual. En este sentido, el catálogo —que no se concibe como un catálogo al uso, sino como una recopilación de reflexiones— actúa como pieza clave para comprender el conjunto.

La primera de las tres muestras principales, que comparte nombre con la trienal, se plantea como un experimento en el que tres arquitectos internacionales —el belga Kersten Geers (del estudio Office), el estadounidense Mark Lee (de Johnston Marklee) y el portugués Nuno Brandão Costa— diseñan juntos el espacio de exhibición. Para ello, establecen unas normas en las que Brandão, por ejemplo, selecciona la sala central de una casa proyectada por Office, y Mark Lee es el encargado de reconstruirla a escala real. El resultado de este cadáver exquisito es una sucesión de lugares descontextualizados (o más bien recontextualizados) que el visitante recorre de manera continua, experimentando las diferentes situaciones espaciales que resultan de cada una de las formas construidas. Esta envolvente abstracta entra en diálogo con una serie de imágenes recopiladas por los italianos SocksStudio que relaciona de manera anacrónica un amplio espectro de referencias visuales, desde Il Campo Marzio dell’Antica Roma de Piranesi hasta los planos del Banco Pinto & Sotto Mayor de Álvaro Siza, pasando por heliografías de León Ferrari o axonometrías de la Diamond House de John Hejduk, y que se exponen aquí a través de reproducciones sobre las paredes. Todo ello se uniformiza mediante un mismo sistema constructivo de manera que se genera un lenguaje único que cuestiona el concepto de autoría individual. Situada frente al Tajo, esta macla de volúmenes entra en resonancia con el carácter industrial de la fábrica EDP y contrasta con las líneas curvas de la ampliación firmada por Amanda Levete para acoger el nuevo Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología (MAAT), cuya inauguración coincidió con el arranque de la Trienal el día 5 de octubre y obtuvo un gran éxito de público.

De la obra a la ciudad

Lejos de este primer emplazamiento, en el oasis urbano creado por los edificios y jardines de la Fundación Gulbenkian, se encuentra la segunda exposición, ‘Building Site’, que nos habla del proceso de materialización de la forma a pie de obra. A través de una serie de casos concretos, esta vez ilustrados con dibujos y planos de archivo, se plantean cuestiones como el papel del arquitecto en la optimización de los métodos de producción, la influencia de los plazos o las implicaciones sociales derivadas de un diseño concreto. El montaje expositivo evita la imagen tópica del desorden en las obras para resaltar el rigor que exige una empresa de este tipo. Los documentos que en su día fueron herramientas de trabajo se presentan aquí con el cuidado que merece una obra de arte. Y la calidad plástica de las piezas expuestas no es para menos. Entre los diferentes ejemplos, destacan los diagramas de Cedric Price para la constructora McAlpine, los detalles de la patente de hormigón de François Hennebique, los cronogramas de la Casa da Música de OMA o los levantamientos del Neues Museum de David Chipperfield.

De vuelta al estuario del Tajo, en el Centro Cultural de Belém (CCB), encontramos el tercer capítulo de la Trienal: ‘The World in Our Eyes’ que se ocupa de la escala urbana. Bajo los sólidos volúmenes del conjunto diseñado por Vittorio Gregotti en 1990, la exposición se apropia de la estructura repetitiva del Garagem Sul para desplegar alrededor de las columnas una serie de cilindros que sirven de soporte a los diferentes proyectos seleccionados. Así, se generan islas o archipiélagos de información en torno a siete categorías temáticas que agrupan las diferentes metodologías usadas para describir la ciudad. La plataforma FIG Projects (fundada por el italiano Fabrizio Gallanti y la chilena Francisca Insulza) ha sido la encargada de escoger treinta y cinco proyectos de arquitectos internacionales —entre los que se encuentra el español Pedro Pitarch— que exploran la relación entre la descripción y el diseño. Mediante herramientas analíticas y gráficas, estos documentos sacan a la luz el sistema de relaciones políticas, sociológicas o económicas que subyace en la estructura urbana, haciendo visible lo invisible a través de la mirada del arquitecto.

A estas tres muestras principales, que aumentan progresivamente la escala del punto de mira desde la esencia de la forma hasta el análisis de la ciudad, pasando por el proceso de construcción, se añade una cuarta exposición que da un paso más para ocuparse de las redes logísticas. Esta vez se involucra a las escuelas de Arquitectura de Portugal, instrumentos clave en el devenir de la profesión, para reflexionar sobre las posibilidades de un emplazamiento concreto: Sines, un pequeño pueblo de pescadores que en la década de 1960 se transformó en un gran complejo portuario. A través de un concurso, se seleccionan veinte proyectos cuyas maquetas y planos se exponen con delicadeza entre los decadentes salones del antiguo palacio Sinel de Cordes, que desde el 2012 es la sede de la trienal. Además de este concurso universitario, que ganó un equipo de la Facultad de Oporto, la organización ha otorgado el premio a la mejor carrera profesional a los franceses Lacaton & Vassal y el premio revelación (para arquitectos menores de 35 años) a los chilenos Umwelt.

Siete exposiciones satélite y doce proyectos asociados complementan el discurso central y ofrecen la oportunidad de descubrir espacios sorprendentes. Es el caso del Palácio Pombal, que acoge entre otras una instalación diseñada por Souto de Moura; el Teatro Thalia, que presenta el video Ruins of the Apocalypse; o la Galería dos Paços do Concelho, donde se pueden leer las peticiones que un conjunto de arquitectos internacionales hacen al Ayuntamiento a través de la exposición ‘Letters to the Mayor’. La dispersión de todos estos eventos, con el consiguiente consumo de energía y tiempo, permite a cambio explorar la ciudad, de manera que el tejido urbano de Lisboa se convierte en un ejemplo real donde el visitante puede contrastar las cuestiones planteadas en la trienal. Infraestructuras como el reciente puente Vasco de Gama, los solares en obras junto al Tajo o el éxito turístico del Chiado nos hablan de cómo la arquitectura transforma la realidad. Y detrás de estos procesos de cambio lo que perdura es la forma construida que a su vez podemos sintetizar, y relacionar con otros ejemplos de la historia, hasta llegar, por fin, a la forma de la forma. Este entramado teórico, que se ha enunciado en la semana de inauguración del 5 al 8 de octubre, se revisará en un ciclo de conferencias intermedio del 17 al 19 de noviembre, y continuará presente hasta la semana de clausura del 7 al 11 de diciembre, que cerrará este pertinente alto en el camino para reflexionar sobre la esencia de la arquitectura. 


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