De la No-Stop City a los monstruos termodinámicos

Capitalismo y energía

Iñaki Ábalos 
31/10/2012


No-Stop City, una utopía crítica ideada por Andrea Branzi y el grupo Archizoom cuyo título completo era No-stop City. Residential Parkings.Climatic Universal Sistem (sic) se publicó por primera vez en Casabella en 1970. Desde entonces, sus dibujos y fotomontajes no han dejado de reproducirse, conforme aumentaba la estima general hacia ellos. Branzi se propuso, en línea con el Gran Hermano orwelliano o el hombre sin atributos de Musil, transcribir sin comentario alguno el resultado urbano final de una extrapolación del ciclo producción-consumo llevado a su máxima optimización, presentándonos imágenes, plantas y secciones de una ciudad sin fin cuya belleza horripilante —tan cerca de algunas imágenes de la ciudad vertical de Hilberseimer (1924)— nos habla de una nueva condición sublime de la arquitectura, por la que ya no nos aterrorizaría tanto el rayo y la tormenta en la montaña (que dieron lugar en su día a esta noción estética), o la capacidad destructiva alcanzada por el hombre actualmente, cuanto, paradójicamente, la gran capacidad constructiva alcanzada, la gran Factoría Social Modelo erigida con la Lógica de la Producción como Ciudad del Capital (sigo aquí los términos del texto de Branzi). Así, producción y consumo conforman un bucle que identifica, en un único medio artificial, los espacios históricamente diferenciados de la fábrica, la casa y el centro comercial; la idea de ciudad se transforma en Línea de Ensamblaje de las prácticas sociales del capitalismo extremo (de nuevo cito a Branzi). ¿Cómo podemos ver esta ciudad imparable (No-Stop City) cuarenta años después? ¿Cuál es la fortuna o el papel del rascacielos una década después de que la destrucción de las torres gemelas nos introdujese brutalmente en la nueva dimensión sublime y terrorífica del siglo XXI?...


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