
Hospital infantil, 2014-2024, Bolonia (Italia)
A la edad venerable de los maestros, Renzo Piano sigue navegando sobre las olas de un éxito que apenas tiene parangón en la historia de la arquitectura contemporánea, tanto del pasado siglo como de este, y una vez más demuestra que es cierta la paradoja de Picasso: «Lleva mucho tiempo llegar a ser joven». Joven —casi podríamos decir niño— se ha vuelto, por ejemplo, en uno de sus últimos trabajos, acaso el más deferente y difícil al mismo tiempo: el hospital pediátrico que ha diseñado para la Fundación Seragnoli en las colinas a las afueras de Bolonia, una construcción de conmovedora belleza que es un canto frente al drama del sufrimiento y la muerte. El desafío era grande: diseñar un alojamiento temporal que mejorase la calidad de vida de niños con enfermedades terminales y aliviase de algún modo el dolor de sus familias...[+]