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Continente emergente

Jóvenes estudios de América Latina

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Jóvenes estudios de América Latina

Lys Villalba 
30/06/2011


Latinoamérica apuesta por los arquitectos jóvenes: así lo corrobora la multitud de obras construidas recientemente por arquitectos menores de cuarenta años, que participan así en el vertiginoso crecimiento de la mitad sur del continente. Con una visión panorámica de este contexto desde el otro lado del Atlántico nace en 2009 la Bienal de Arquitectura Latinoamericana (BAL), una iniciativa del grupo de investigación AS20 de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra que, contando con el apoyo de diversas instituciones locales, pretende dar a conocer el trabajo de arquitectos emergentes latinoamericanos, proponiendo a su vez un foro de encuentro para todos los profesionales de habla hispana.

El diseño sencillo y cuidado de la primera edición continúa en el catálogo de la BAL 2011, publicado en dos volúmenes independientes recogidos en un estuche de cartón. El primero de ellos nos presenta una recopilación de 65 obras y proyectos desarrollados por doce estudios de arquitectura de cinco países —México, Colombia, Brasil, Chile y Argentina—, que han sido seleccionados con la ayuda de un comité de expertos locales. Este elenco de arquitectos ofrece una gran variedad de formas de hacer y entender la arquitectura: desde las intuitivas propuestas de realidades deseadas de Paisajes Emergentes y la búsqueda de una arquitectura activa de Manuel Villa en Colombia, a los sistemas de trabajo dinámicos y colectivos de Arquitectos Asociados en Brasil. Destaca en la selección la alta presencia de viviendas, entre ellas las villas selváticas de Nitsche Arquitectos en Brasil, construidas a partir de materiales y sistemas industrializados; el trabajo con diagramas y formas geométricas de los proyectos de Diego Arraigada en Argentina; o el estudio de programas domésticos y sus relaciones con el paisaje en las viviendas de dRN en Chile. El abanico de tecnologías constructivas presentado también es muy diverso: desde los sistemas de piezas singulares prefabricadas de Owar Arquitectos a la apuesta por técnicas constructivas vernáculas —y la consecuente puesta en valor de la mano de obra local— de Polidura+Talhouk, ambos en Chile. Cierra el primer volumen un capítulo dedicado a los equipos seleccionados en la primera convocatoria —Adamo-Faiden, Grupo Talca, El Cielo, Plan:b, Gualano+Gualano, entre otros— con un resumen de su producción reciente.

El segundo tomo está dedicado íntegramente a Chile, país invitado en esta segunda edición. Tras un artículo de Fernando Pérez de Oyarzun que propone un recorrido a través de la arquitectura chilena de las últimas cuatro décadas, se da paso a una selección del trabajo de ocho estudios chilenos. El proyecto de viviendas de la Quinta Monroy de Alejandro Aravena, que integra la autoconstrucción pensando en ella como una oportunidad de proyecto, o las Termas Geométricas en Coñaripe y el Hotel Remota en Patagonia, ambas intervenciones de Germán del Sol integradas en paisajes extremos, son algunos ejemplos del panorama del Chile actual.

Sin duda, uno de los grandes logros de la BAL es su proceso de selección abierto que se acentúa gracias a la democratización del acceso a la información que conlleva la Red, generando así una plataforma de difusión de arquitectos emergentes; lo cual nos hace presagiar que la Universidad de Navarra seguirá descubriéndonos cada dos años nuevos talentos latinoamericanos. 


Libros reseñados:

BAL 2011

Bienal de Arquitectura Latinoamericana

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