Definido por la sencillez de su estructura de madera laminada, el edificio austero situado en la capital de la comarca catalana del Moyanés presenta una secuencia de pórticos perpendiculares a la calle que proyectan vuelos asimétricos, constituyendo un plano a 7 metros del suelo. La construcción fue realizada en seco con elementos prefabricados de madera ensamblados en obra, cuya modularidad otorga flexibilidad para futuras ampliaciones.

El edificio está dividido en tres tramos: el central de doble altura destinado a cochera y los laterales con pórticos menores y dos niveles. La doble escala de un pórtico embebido en otro pórtico resuelve la convivencia entre los bomberos que habitan el parque y la dimensión de los camiones. Unos paneles sándwich de madera modulan la fachada.