Museo Mercedes-Benz, Stuttgart

Museo Mercedes-Benz, Stuttgart


En los terrenos industriales que posee Daim-ler-Chrysler en el barrio de Untertürkheim, al este de Stuttgart, se levantan las colosales fábricas y oficinas centrales de la histórica firma Mercedes-Benz.

El nuevo museo de la casa pionera en la construcción de automóviles se ha edificado junto a la autopista B14 que atraviesa los terrenos, justo enfrente de la factoría principal, completando definitivamente el paisaje de industria monumental como entrada y salida de la ciudad. El nuevo edificio sustituye al viejo museo que se inauguró en 1961 con motivo del 75 aniversario de la invención del automóvil, y se clausuró en marzo de 2006. En mayo de este año, ciento veinte después de que Karl Benz hiciera rodar el primer coche, se han abierto al público los 16.500 m de espacio expositivo que albergan la colección histórica de la marca, formada por 175 vehículos.

El edificio se levanta como ejemplo primigenio de una nueva concepción museística para el siglo XXI, en la que una colección especializada, que habla de logros y problemas de nuestro tiempo, sustituye al acopio generalista de arte, estimulando la cultura a través de la comunicación de su propia identidad.

La concurrencia de varios principios arquitectónicos radicales genera una nueva tipología que traspasa los límites del museo tradicional, cada vez menos sostenible. Por un lado, la superficie inclinada, como estimulante de la movilidad y la direccionalidad y, por otro lado, la curvatura, generan una asimetría profunda que se refleja en el interior y en el exterior del edificio. La fusión de estos sistemas geométricos produce pliegues que han permitido combinar las dos líneas expositivas en que está organizado el museo: colección y mitos.

El visitante recorre el espacio de arriba a abajo. Tras acceder al atrio central a cota cero, sube en uno de los tres ascensores —en los que se proyecto un vídeo de introducción— hasta una plataforma en el nivel más alto del museo. Allí tienen su origen dos rampas helicoidales entrelazadas que descienden en toda la altura del edificio y generan sendos espacios continuos para alojar cada una de ellas una línea de contenidos. La primera alberga la colección de modelos y se caracteriza por sus fachadas transparentes que aportan iluminación natural y relación con el entorno; mientras que la segunda es una sucesión de espacios escenográficos iluminados artificialmente que narra los mitos —personas, momentos históricos, decisiones empresariales— de la marca.

La trayectoria helicoidal de ambos recorridos, que se contrarresta con plataformas horizontales semicirculares, ayuda a conseguir una experiencia visual intensa, en la búsqueda de un nuevo tipo de espacio museológico que relacione la obra con el movimiento a su alrededor. El espectador tiene la posibilidad de cambiar de helicoide en cada instante, creando una circulación compleja que puede llegar confundir su orientación. El edificio posee un intrincado sistema espacial que no será fácil de desentrañar en la primera visita, pero el concepto de continuidad espacial diseñado asegura la imposibilidad de perderse.

Un sistema de trabajo basado en un modelo de diseño poderoso, al que subyace una estructura geométrica en forma de trébol, ha hecho posible controlar la complejidad del museo en todas sus facetas... [+]


Obra

Museo Mercedes-Benz, Stuttgart.

Cliente

DCI (Daimler Chrysler Immobolien).

Arquitectos

UN Studio (Ben van Berkel, Caroline Bos y Tobias Wallisser).

Colaboradores

Marco Hemmerling, Hannes Pfau y Wouter de Jonge (diseño); Wenzel + Wenzel (realización).

Consultores

HG Merz (concepto expositivo); Petra Blaisse (elementos especiales); Werner Sobek (estructura); Arnold Walz (geometría); Transsolar Energietechnik (climatización); Nanna Fütterer (control de costes).

Fotos

Christian Richters, Duccio Malagamba y Roland Halbe.