Los grandes proyectos urbanos tienen en Holanda el arriesgado perfume de la utopía. Acuciadas por una incesante necesidad de suelo, sus ciudades han desarrollado todo tipo de estrategias para crecer, transformando estas utopías en algo verosímil. Tras haberse extendido a costa del terreno agrícola de sus alrededores y haber ocupado los muelles que quedaron libres con el traslado del puerto, Ámsterdam se ha visto obligada ahora a colonizar parte del mar de Ijssel para aumentar superficie de su término municipal; una operación impensable en otras ciudades del mundo pero que cuenta con precedentes mucho mayores a pocos kilómetros de la ciudad, en los pólder con los que desde los años treinta se ha ido colmatando el Ijsselmeer.

De la misma manera que hace cien años la ciudad consiguió los solares para construir la estación y la central de correos, ahora un nuevo archipiélago surgirá del fondo del lago para poder edificar un total de 18.000 viviendas. Las nuevas islas proyectadas adoptan un contorno intencionadamente artificial que responde a las exigencias del tráfico náutico y de las corrientes del lago, identificándolas a la vez como obra del hombre. Pensadas como piezas urbanas de distinta densidad, cada una tendrá su propio carácter dentro del conjunto, favoreciendo en cada caso el uso de una tipología concreta. La Centrumeiland actuará de bisagra entre las islas paralelas a la costa y las perpendiculares a la misma y contendrá los servicios centrales del distrito, que consta, entre otras, de las islas Steigereiland—con un puerto interior para acoger las casas-barco—, Strandeeiland—con edificios de apartamentos—y la Middeneiland —en la que junto a las viviendas flotantes se ubicará un cementerio—.

La primera fase de la operación ya ha adoptado visos de realidad con la construcción de las plataformas de tierra correspondientes a la Haveneiland y las Rieteilanden. Ante la ausencia de todo tipo de rasgos topográficos, paisajísticos o urbanos de partida, la Haveneiland se ordena con una retícula neutra de calles que cruzan la isla de lado a lado para recordar a sus habitantes que se encuentran rodeados de agua. Para favorecer la variedad de usos y formas, la única regla que se impone es el contorno de las manzanas cerradas de tres alturas, permitiendo hacia el patio todo tipo de construcciones. Como transición hacia el Diemerpark—un parque situado en tierra firme—los tres islotes que forman las Rieteilanden se colonizan con casas patio y viviendas unifamiliares en parcelas autónomas, dando a la vegetación todo el protagonismo... [+]


Cliente Client

Consortia Ijburg & Ayuntamiento de Ámsterdam City of Amsterdam

Arquitectos Architects

Frits Palmboom, Jaap van den Bout (archipiélago archipelago); Frits van Dongen, Ton Schaap, Felix Claus (Haveneiland Haveneiland)

Colaboradores Collaborators

de Architecten Cie, Claus & Kaan, Schaap & Stigter

Fotos Photos

Hans Brons, dRO-Vorm