Una parcela situada frente a la catedral de Zamora se eligió para construir en ella la sede del Consejo Consultivo de la Comunidad de Castilla y León. Del concurso convocado surgió como ganadora una propuesta que nace de la reflexión sobre cómo debe construirse hoy en un centro histórico. La decisión tomada es radical en su planteamiento: un muro horadado por escasos huecos rodea un jardín en el que se levanta una leve caja de vidrio. El muro, que rodea enteramente la parcela, siguiendo las trazas del huerto del antiguo convento, es tan alto como el edificio. Este muro se ha construido con una piedra que comparte su tonalidad con la de la catedral y el casco histórico, mientras que sus despieces y su grosor son también similares a las de la piedra de la catedral. Los escasos huecos que lo atraviesan se han distribuido de manera estratégica para favorecer ciertas vistas desde el jardín.

Ante el reto de construir en un casco histórico consolidado, este edificio propone una solución radical, levantando un muro de piedra que se integra en su entorno, y encerrando un jardín y una caja leve de vidrio.

El programa del edificio se adapta bien a esta organización, pues los consejeros del gobierno autonómico gozarán de un espacio calmo para realizar sus labores y de la seguridad necesaria, que proporciona un estricto control de vistas y accesos. Los muros de piedra proporcionan esta seguridad y permiten plantear un edificio con la máxima transparencia en sus fachadas, de forma que los espacios interiores se abran al máximo a la caja-jardín. El muro perimetral transforma la parcela en una gran caja de paredes de piedra, cerrada a las vistas pero abierta al cielo, dentro de la cual la colocación de árboles crea un jardín introvertido dominado por un edificio de factura moderna.

Dentro de la caja de piedra, la caja de vidrio emplea una fachada doble que funciona como un invernadero facilitando el control térmico del interior. La piel exterior se levanta con vidrios de una sola pieza de 6x3 metros. 

La fachada acristalada emplea unas piezas de vidrio extraclaro de 6x3 metros de dimensión, unidas con silicona estructural y puestas en vertical, de forma que ocupen toda la altura del edificio. En los ángulos superiores de esta caja aparecen los triedros completos de vidrio que hacen más patente la búsqueda de la transparencia. El vidrio es sencillo, sin cámara de aire, pues ésta se crea construyendo dos hojas separadas entre sí la distancia suficiente para permitir a una persona moverse por su interior. Esta cámara ancha funciona como un elemento climático activo que ofrece la posibilidad de manipular la temperatura, la humedad y la circulación o no del aire interior. Es capaz de guardar el calor en invierno haciendo uso del efecto invernadero y a la vez de expulsar el calor y proteger el edificio en verano gracias a la cámara ventilada. De esta forma la fachada es activa en términos climáticos y es a su vez totalmente transparente, para tratar de eliminar cualquier barrera entre interior y exterior.


Cliente Client

Junta de Castilla y León

Arquitectos Architects

Alberto Campo Baeza, Pablo Fernández Lorenzo, Pablo Redondo Díez, Alfonso González Gaisán, Francisco Blanco Velasco

Colaboradores Collaborators

Ignacio Aguirre López, Miguel Ciria Hernández, Alejandro Cervilla García, Emilio Delgado Martos, Petter Palander, Sergio Sánchez Muñoz; Juan José Bueno Crespo (aparejador quantity surveyor)

Consultores Consultants

IDEEE: Eduardo Díez (estructura structure); Úrculo Ingenieros (instalaciones mechanical engineering); José Pablo Calvo Busello (vidrio glass); Schindler (ascensores elevators)

Contratista Contractor

UTE Dragados-San Gregorio

Fotos Photos

Javier Callejas