Casa López Bueno, Hinojos
Antonio González Cordón 


Tanto por su situación en los aledaños del parque de Doñana —en una finca de naranjos y olivos sin ninguna otra edificación a menos de dos kilómetros de distancia— como por el complejo programa —que combina una residencia permanente con un taller de carpintería, un estudio de pintura y un apartamento para invitados—, esta vivienda para un promotor inmobiliario aficionado a la carpintería y su mujer pintora puede ser considerada un proyecto atípico. Concebida a partir de la idea de recinto, se desarrolla en torno a un amplio patio que actúa como elemento difusor de las circulaciones y focalizador de las funciones. Éstas se distribuyen entre una serie de cuerpos agregados y jerarquizados, mediante un mecanismo de adición similar al de la arquitectura vernácula de los cortijos.

El cuerpo principal de la vivienda corresponde a una gran pastilla de planta cuadrada y cuatro metros de altura que cierra el límite sur del patio, irrumpiendo hacia el exterior. Un amplio porche ocupa las fachadas sur y oeste exteriores al recinto, mientras que en el interior las estancias vivideras se disponen en franjas que van disminuyendo de longitud a lo largo de la fachada meridional, de modo que en la esquina sureste el porche forma una amplia zona de estancia abierta a las privilegiadas vistas a poniente. La relación entre interior y exterior por el lado del patio está mediatizada por una lámina de agua sobre la que cabalga la fachada norte y por una serie de tres pequeños patios engarzados formando un amplio espacio de circulación y separación. La estructura responde a esta concepción espacial, y así las franjas interiores están definidas por muros de carga que se desmaterializan en los pórticos de esbeltos pilares metálicos del porche. Grandes celosías de lamas de madera, pivotantes en la fachada sur, salvan el espacio entre los pilares.

Cerrando el límite norte del patio central se alza el volumen compuesto que aloja el estudio y los talleres. Un pequeño pabellón que alberga la cocina forma el límite oeste del patio y actúa como elemento de conexión entre la vivienda y el estudio. Pegado a la fachada oriental del cuerpo principal, el pabellón de invitados se prolonga en un muro sesgado que cierra el cuarto lado del patio.

Los materiales contribuyen a reforzar el diálogo entre tradición y modernidad: un enfoscado arañado otorga calidez a las fachadas norte y este, casi ciegas, y acentúa el contraste con los perfiles metálicos y las celosías de madera del porche. Madera de cerezo, aluminio y acero inoxidable para las carpinterías, teka y mármol para los pavimentos, y zinc para la cubierta completan la selección...[+]


Cliente Client
L. B. Gestión

Arquitecto Architect
Antonio González Cordón 

Colaboradores Collaborators
Manuel López Ruiz (aparejador quantity surveyor)

Contratistas Contractors
Almirena, Talleres Vázquez