Construida en tres meses y montada en tres días, esta vivienda de vacaciones se sitúa en una ladera en pendiente dominada por la presencia del océano y por bosques de eucaliptos, en un entorno de campos de labor, explotaciones ganaderas y pequeñas viviendas de cubierta inclinada. Esta imagen, amparada por la normativa urbanística de la zona, motivó la geometría de la vivienda que, simplificada hasta evocar la casa básica, se concibió como una pieza autónoma colocada como un observador del paisaje y que habla, con nuevos términos, del lenguaje tradicional del lugar.

El volumen se envolvió con dos materiales con la misión de entablar un diálogo con el paisaje. La cubierta y las fachadas laterales se cubrieron con un prefabricado a base de cemento y virutas de madera que, por su color grisáceo, recuerda a la madera de los eucaliptos. Los dos frentes principales de la casa se revistieron con bandejas de acero cortén perforadas según la esquematización de la silueta de un bosque, recreando la imagen de la vegetación circundante. Se eligió este material por su pertenencia a la historia de pueblos pesqueros como el de Cedeira, donde es utilizado para la fabricación de los cascos de los barcos, así como por su buen envejecimiento y durabilidad.

La construcción fue realizada según dos sistemas diferentes: construcción prefabricada para la planta abuhardillada y construcción modular para la planta baja. Los módulos se realizaron en fábrica con estructura de vigas y pilares de acero galvanizado y con forjados de suelo y techo de chapa colaborante. Los muros de fachada están formados por paneles sándwich machihembrados compuestos por dos chapas de aluminio lacado y alma de poliuretano. Sobre varias capas de impermeabilización se colocaron los rastreles, sobre los que se atornillaron las fachadas exteriores. Hacia el interior se dejó una cámara de aire ventilada para el paso de la estructura y se levantó un trasdosado de placas de cartón yeso. Después de la prueba de montaje en fábrica de toda la vivienda completa, el edificio se desmontó en sus diferentes módulos y cerchas para ser embalados y transportados a lo largo de 700 kilómetros hasta el remoto lugar de la costa donde debía ser instalado. En tan sólo tres días se ensamblaron de nuevo todas las piezas en la parcela de destino y en los quince siguientes se completaron los remates. El resultado final es un producto de alta calidad, diseñado con elevados estándares de eficiencia energética y en cuya fabricación se ha contribuido al equilibrio medioambiental, ya que se ha controlado la generación de residuos y emisiones contaminantes. 


Arquitecto Architect

MYCC: Carmina Casajuana, Beatriz G. Casares, Marcos González

Contratista Contractor

IDM Ingeniería y Diseño de Sistemas Modulares

Fotos Photos

Fernando Guerra