Café Beaubourg en París
Christian de Portzamparc 

Café Beaubourg en París

Christian de Portzamparc 


Cuando hace más de un siglo Émile Zola novelaba la emergencia turbulenta del París de Haussmann, hacía de los cafés un importante punto de referencia de sus personajes. Nadie podía pensar entonces que ese invento procedente del mundo dieciochesco iba a prolongarse durante otros cien años sin perder su aura mítica y literaria.

El café, como tipología de local público, está demostrando una sorprendente capacidad de supervivencia e incluso de notable resurgimiento en estos últimos años de revivals. Frente a la fórmula más mecanicista y americanizante de la cafetería, y en oposición a la individualidad y el anonimato que genera el espacio lineal e indiferenciado de la barra, el café ofrece la intimidad personalizada en torno al círculo del velador, la posibilidad de formar tertulia o de aislarse en un rincón que facilite la lectura, la escritura o la observación...[+]