Construyendo con tierra

Poesía estereotómica

01/09/2021


tres birds workshop, Swoon Art House, Boulder, Colorado (Estados Unidos)

Un filósofo amante de la arquitectura, Hegel, escribió en 1822 que abrir agujeros en la tierra era acaso más natural que levantar postes o pilares sobre el suelo, y que, por tanto, resultaba razonable pensar que el ‘primer edificio’ fuera un hoyo, un refugio, un abrigo o, tal y como había propuesto Vitruvio, literalmente una madriguera. Semper dio a este principio de modelado del suelo un nombre que haría fortuna, ‘estereotómico’, antes de que los hallazgos de los arqueólogos, antropológos y etnógrafos —cuevas, bodegas, túmulos, ninfeos, catacumbas— acabaran refrendando la larguísima prosapia de la arquitectura enterrada.

Aunque sean muchos los relatos —incluso los mitos— que sugieren los vínculos de la arquitectura con el terreno que pisamos y el barro que somos, la construcción con tierra, antaño habitual, sigue siendo vista con cierta prevención. No se trata solo de que enterrar tenga algo de sórdido, sino de que, para un arquitecto de hoy, elegir el barro o la arcilla como material predominante supone entrar en contradicción con algunos de los principios modernos más hegemónicos: la ligereza, la transparencia y el compromiso con la tecnología contemporánea.

Así y todo, la construcción con tierra viene experimentando desde hace un par de décadas un inesperado resurgimiento que cabe atribuir a varias causas. En primer lugar, a las exigencias de la sostenibilidad, que alientan el uso de materiales naturales y reciclables. En segundo lugar, al buen comportamiento higrotérmico de los muros de tapial o tierra compactada, que —como ya supo ver el pionero François Cointeraux en 1790— poseen una gran inercia térmica y son reguladores naturales de la humedad ambiente. Y finalmente, a la adecuación al contexto, no solo por la continuidad que supone construir un edificio con la tierra del lugar donde se asienta, sino también porque el trabajo de la tierra posee, casi universalmente, un poderoso sentido antropológico y háptico que favorece la implicación de las comunidades locales.

Todos estos aspectos explican el interés que la tierra ha despertado entre arquitectos tan diversos como Anna Heringer, Martin Rauch o Herzog & de Meuron (véase Arquitectura Viva 133 y 179)—; y también entre los cuatro equipos seleccionados en este dossier de Arquitectura Viva: el primero, Renzo Piano Building Workshop, ha construido en Uganda un Hospital pediátrico combinando un cuerpo estereotómico de tierra compactada con una cubierta tectónica de chapa plegada; el segundo, Sharon Davis Design, ha erigido el Hospital Bayalpata en Nepal con tierra apisonada y mejorada con cemento; el tercero, Oualalou+Choi, ha diseñado el Pabellón de Marruecos para la próxima Expo en Dubái mediante poderosos muros de tapial que le dan al edificio un aire de fortaleza; y finalmente, Mario Cucinella ha levantado la casa Tecla en Italia, un prototipo de vivienda circular impresa en 3D. 

Herzog & de Meuron, Ricola Kräuterzentrum, Laufen (Suiza)


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