Arte y cultura 

John Lautner, 1911-1994

Juegos estructurales

Frank Escher 
31/12/2010


Cien años después de su nacimiento y diecisiete de su muerte, es posible dar cuenta del lugar de John Lautner en la arquitectura norteamericana del siglo XX refiriéndose a dos anécdotas: Frank Lloyd Wright creía que su famoso pupilo era —después del propio Wright, por supuesto— el mejor arquitecto del mundo; por su parte, Frank Gehry, cuando era estudiante, honraba a Jonh Lautner como un Dios. Puede considerarse a Lautner como el eslabón perdido entre ambos arquitectos.

Las ideas de Lautner sobre el espacio, la estructura y la relación entre ambas, pueden ilustrarse con dos edificios paradigmáticos: la cabaña Pearlman y la casa Arango. La modesta cabaña es una pequeña construcción de madera, con forma circular. Dos tercios de su perímetro son muros ciegos; el tercio restante lo ocupa un cerramiento facetado de vidrio. La cubierta, cuya parte central es plana y circular, se pliega hacia el muro y la trasera del edificio, retorciéndose hasta alcanzar la amplia apertura situada en la parte frontal del edificio. En esta zona la cubierta descansa en una hilera de troncos. Unos paños enormes de vidrio, apoyados directamente en estos troncos, conforman una delicada pantalla a través de la cual es posible contemplar el panorama que se despliega al otro lado de la vidriera. En esta estrategia late una idea de gran belleza: los troncos —que trabajan a la vez como el soporte de la cubierta y como la carpintería de las ventanas— se hacen eco de los árboles que pueblan el entorno, uniéndose, de esta manera, el pequeño espacio interior con el abierto y agreste contexto que lo rodea. El espacio de la arquitectura se extiende así hasta ese ‘paisaje prestado’ que forman los troncos y el panorama del bosque cercano, captado a través de los ventanales de la casa...


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