Opinión  Exposición 

Arte aguado

Una colección al aire libre

Javier Montes 
31/12/2007


El lema de esta Expo es ‘Agua y desarrollo sostenible.’ Pero Roque Gistau, que preside Expoagua, la sociedad estatal organizadora, ya daba pistas y matizaba el motto cuando declaraba en marzo al diario ABC que «el cambio climático no hay que combatirlo, sino adaptarse a él» y encontraba ‘discutibles’ sus causas a estas alturas. Consecuentemente, la selección de obras del programa de arte público (seleccionadas mediante concurso e invitaciones por un jurado en el participaron Vicente Todolí, María Corral o Teresa Velázquez) resultan estar vagamente inspiradas en lo acuático y poco interesadas en asuntos menos alegóricos, como el desarrollo sostenible o el candente meollo social o medioambiental de las orillas del río donde acabarán plantadas.

Así las cosas, vaya por delante, para alivio de muchos, que no se leerá aquí la palabra ‘trasvase’. Y no porque no proceda (que sí lo haría, y mucho), sino porque casi ninguna de las obras seleccionadas habla realmente del Ebro y de sus problemas ecológicos, ni nace de un trabajo cercano y sostenido con las comunidades que lo bordean, ni trata asuntos tan poco amables —aunque urgentes— como trasvases, regadíos, guerras del agua, caudales ecológicos o disputas entre ribereños. El mayor riesgo de las Expos es la caída en un espíritu buenista que lubrique el tránsito turístico. La opción por una modalidad de arte público desactivado e inocuo se adivina aquí ya en la declaración de intenciones del escueto dossier de prensa: «El río se convertirá en un museo al aire libre donde obras de artistas de gran proyección internacional convivirán en perfecta comunión con la naturaleza»... [+]


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