Chantal Akerman, From the Other Side, 2002

Muchos años lleva ya dando tumbos por ahí la divisa, atribuida (no sé si con mucho fundamento) a las feministas, de que «lo personal es político». La cosa viene de lejos, y bien puede considerarse que los sucesos de mayo de 1968 fueron una gran tentativa de poner en marcha el viejo ideal revolucionario de conciliar los ideales de la política de izquierdas con el cambio necesario en todos los aspectos de la vida cotidiana. Se leían con avidez entonces los textos de filósofos como Marcuse o Foucault. Este último, con sus agudos análisis históricos sobre los mecanismos de control social, o acerca de la sexualidad y la locura, ha ejercido una enorme influencia intelectual en las décadas ulteriores, y aparece como el principal referente teórico de quienes han organizado la exposición del Espacio de Arte Contemporáneo de Castellón titulada precisamente ‘Micropolíticas: arte y cotidianidad’. Su planteamiento es tan ambicioso que ha requerido una disposición en tres partes, dedicadas a los periodos siguientes: 2001-1989, 1989-1980 y 1980-1968. Así es como este centro ‘periférico’ de exposiciones, cuyas dimensiones son más bien modestas, ha logrado llevar a cabo, escanciándolo a lo largo de casi todo el año 2003, un proyecto equiparable a los que montan los grandes museos de las principales capitales del mundo. Con la ventaja añadida de que este dilatado periodo expositivo ha permitido organizar eventos paralelos (conferencias, proyecciones cinematográficas, debates...) capaces de calar en la vida cotidiana de Castellón de la Plana y en el debate artístico nacional. No hay duda de que los comisarios, Juan Vicente Aliaga, María de Corral y José Miguel G. Cortés (director del espacio y responsable de la programación), pueden apuntarse con este evento un importante éxito personal... [+]


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