Remodeling the Reichstag, Berlín
Foster + Partners 

Remodeling the Reichstag, Berlín

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El trabajo de transformación de este edificio en la nueva sede del Bundestag se fundamenta en cuatro temas: en la importancia de la institución como uno de los grandes foros democráticos del mundo; en la manera de hacer la labor del gobierno más accesible a los ciudadanos; en una interpretación de la historia como fuerza conformadora de los edificios y de la vida de los países; y en la responsabilidad medioambiental de la arquitectura.

Terminada en 1894 por Paul Wallot, la mole neobarroca del Reichstag proyectaba los peores fantasmas de la historia alemana: tanto el agresivo militarismo guillermino como el totalitarismo hitleriano, que gobernó prescindiendo del parlamento después de su incendio en 1933; de hecho, el símbolo de la derrota de los nazis en la II Guerra Mundial fue la imagen de un soldado ruso ondeando la bandera de la hoz y el martillo desde lo alto del Reichstag tras la toma de Berlín por los aliados. Y si el incendio y las destrucciones de la guerra habían dañado gravemente el edificio, las rehabilitaciones posteriores lo desnaturalizaron aún más. A mediados de los cincuenta se demolió la cúpula; las fachadas se restauraron en la década siguiente, pero perdieron gran parte de su decoración en el proceso; y lo que quedaba de los interiores históricos se ocultó bajo un revestimiento de cartón-yeso y amianto.

Una vez tomada la decisión de trasladar la máxima institución representativa de Alemania desde Bonn a su antigua sede en Berlín, se abordó la rehabilitación del edificio con el diseño de una nueva cúpula que pudiera convertirse en un emblema democrático, y dejando que salieran a la luz los restos del viejo Reichstag: desde los fragmentos de las molduras del XIX a los graffiti de los soldados soviéticos. Conservando estos recuerdos, el Reichstag se convierte en un museo vivo que refleja los dramáticos acontecimientos de la historia alemana de este siglo.

El edificio reconstruido recupera aspectos esenciales de la claridad del viejo, como la alineación de los huecos. En otros puntos, sin embargo, el proyecto se ha apartado del original para abrir sus interiores a la luz natural; y el vidrio se ha utilizado extensamente para dejar todas las actividades a la vista. La facilidad de acceso al público y la transparencia del proceso democrático han orientado el diseño. Así, visitantes y políticos entran como iguales en el Reichstag, siguiendo el mismo camino. Se ha vuelto a abrir la entrada original en lo alto del gran tramo oeste de escaleras, con vistas de los asientos del presidente del Bundestag y del Canciller. El principal nivel parlamentario se establece en el antiguo piano mobile. La segunda planta cuenta con estancias para el Presidente y el Consejo, mientras que la tercera alberga salas de reunión para los distintos grupos y la sala de prensa. La cúpula es un mirador público sobre la cámara. Unas rampas helicoidales en su interior conducen a esta plataforma de observación privilegiada, que también ofrece una espectacular panorámica de la ciudad.

Ejemplaridad ecológica
La cúpula se concibió como una ‘linterna’ con todas las connotaciones que el término implica. Es un elemento estructurador del edificio y de su visibilidad institucional, así como un componente clave de las estrategias de iluminación y ahorro de energía. En su núcleo, un cono de espejos que funciona al revés que un, faro, refleja la luz del horizonte en la cámara inferior. En este proyecto se han intentado mostrar las posibilidades de los edificios autosuficientes. Se desarrolló una solución que utiliza combustibles renovables (aceite vegetal de palmera datilera, colza o girasol). Las demandas energéticas del Reichstag son lo suficientemente modestas para que funcione como estación de suministro a los edificios gubernamentales cercanos. El excedente de calor se almacena en un acuífero natural situado bajo el edificio. En invierno, el agua caliente almacenada se bombea para calentar el espacio, o se conduce a una planta de absorción de calor que proporciona agua fría. Esta también se almacena bajo tierra y puede extraerse durante el verano para refrescar el ambiente.
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Obra
Edificio del Reichstag, Berlín. 

Cliente
Bundesrepublik Deutschland. 

Arquitectos
Foster and Partners. 

Consultores
Leonhardt Andrá & Partner, Ove Arup & Partners, Schlaich Bergermann & Partner (estructura); Müller BBM, IKP y Georg Plenge (acústica); Claude Engle (iluminación); Acanthus (conservadores); BAL AG, Davis Langdon & Everest (aparejadores); W. Stucke (ingeniero). 

Fotos
Reinhard Górner/CONTUR, Willebrand, Wemer Huthmacher, Wilmar Koenig.