Capilla del Vaticano para la Biennale di Venezia, Venecia
Eduardo Souto de Moura 

Capilla del Vaticano para la Biennale di Venezia, Venecia

Eduardo Souto de Moura 


Por primera vez, la Santa Sede decidió participar con un pabellón nacional en la Bienal de Arquitectura de Venecia, en la que ha sido la 16ª edición de la muestra, con una propuesta singular. La intervención está formada por diez pequeñas construcciones en el bosque de San Giorgio, inspiradas todas ellas en la célebre capilla que construyera Erik Gunnard Asplund en 1920 en el Cementerio del Bosque de Estocolmo. En la representación del Vaticano, una réplica de la mítica capilla sueca da comienzo a un itinerario que recorre, como si se tratara de las paradas de un vía crucis, los pabellones, diseñados por diferentes equipos de arquitectos de todo el mundo: Magnani y Pelzel —autores de la réplica de la Capilla del Bosque—, Eduardo Souto de Moura, Carla Juaçaba, Sean Godsell, Smiljan Radic, Ricardo Flores y Eva Prats, Francesco Cellini, Andrew Berman, Javier Corvalán, Terunobu Fujimori y Norman Foster.

Comisariada por el historiador de la arquitectura Francesco Dal Co, la intervención busca cuestionar el significado de la capilla en el siglo xxi, y para ello explora este tipo de edificio, pero considerándolo como un elemento aislado, libre de las creencias de religiones específicas y alejado de la forma de verlo a que estamos acostumbrados: como un espacio creado por diferentes motivos y objetivos, dentro de un espacio religioso más grande —y casi siempre existente—. Con este fin, el comisario invitó a los diferentes equipos de arquitectos a diseñar sus pabellones con total libertad creativa; sus diseños debían sólo atender a una premisa: tenían que ser capaces de responder a las dos funciones litúrgicas esenciales de permitir la lectura de las Escrituras y disponer un altar.

Concebida, más que como capilla o santuario, como un lugar cerrado por cuatro muros —y uno en el centro, que puede funcionar como un altar—, la pieza diseñada por Souto de Moura consiste en una sencilla composición construida con grandes sillares de piedra amarilla de Vicenza toscamente tallados y dispuestos de manera que forman un trapezoide alargado y parcialmente cubierto, dejando en uno de sus extremos una abertura, situada junto a un árbol existente, que sirve de acceso al recinto. Un saliente que recorre perimetralmente el interior de los muros puede ser utilizado como asiento por los visitantes. Las dos losas que conforman la cubierta se desplazan un metro respecto a la pared trasera dejando pasar la luz. En esta pared, detrás de la piedra que sirve de altar, una línea horizontal tallada corta la junta vertical de las piedras, dibujando en el muro una cruz elemental. 


Cliente Client
Vatican – Pontificium Consilium de Cultura

Arquitecto Architect
Eduardo Souto de Moura

Colaboradores Collaborators
Francesco Magnani (colaborador principal main collaborator); Simão Sandim (maquetista model maker)

Consultores Consultants
Tecnobrevettiteam Engineering S.R.L – Luigi Cocco (estructura structure)

Contratista Contractor
Laboratorio Morseletto

Fotos Photos
Alessandra Chemollo