En defensa de la masa

Razones de peso

Eduardo Prieto 
30/11/2014


Vivimos en una época liviana. Lo presintió Italo Calvino en sus Seis propuestas para el próximo milenio, un libro que, sin desacreditar las razones del peso, anticipaba que el futuro pertenecería a la levedad, aunque fuese sólo porque esta «tenía más que decir». Zygmunt Bauman dio forma a esa misma intuición con una metáfora acuosa —sociedad líquida, cultura líquida, amor líquido—, aunque ya se le había adelantado Karl Marx al definir su época como aquella en la que «todo lo que era sólido se disuelve en el aire». El tiempo ha confirmado tales pronósticos. No es que lo leve tenga más cosas que decirnos, sino que lo pesado ha enmudecido del todo y nos resulta algo extraño, quizá monstruoso. Tenemos esa sensación de rechazo incluso cuando hojeamos ciertos cómics: más que increíble, Hulk o ‘La Masa’ es desagradable; de los 4 fantásticos, el más feo es ‘The Thing’, la Cosa o la Mole, un ser para quien su presencia pétrea resulta una maldición porque le impide llevar una vida normal, a diferencia de la de sus etéreos compañeros...


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