Canadá, invención en los extremos

Lo Mega y lo Micro

Trevor Boddy 
31/12/2010


Quizá no haya proposición más canadiense que la de sugerir que el estado de la arquitectura del país está vinculada a la situación de sus entidades financieras. Como ciudadanos de un gran país conservador, los canadienses están orgullosos de sus grandes bancos conservadores, que han resistido la actual crisis económica mejor que las instituciones financieras de cualquier otro país del G8. Los bancos canadienses están mejor regulados que los estadounidenses, los británicos o la mayoría de los europeos, y son menos propensos a realizar inversiones arriesgadas. Prefieren apostar por la adquisición de bienes raíces, de modo que se puede afirmar que la relativa vitalidad y diversidad de las ciudades más grandes de Canadá —Vancouver, Calgary, Toronto y Montreal— se ha conseguido, en parte, gracias a la disponibilidad de grandes fondos de capital destinados a la inversión en edificios comerciales y residenciales en los núcleos urbanos. Estas inversiones inmobiliarias, que se sostienen gracias a los altos niveles de inmigración de ciudadanos de todo el mundo, aseguran la continuidad del mercado...

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