Hotel Habita, México
TEN Arquitectos 

Hotel Habita, México

TEN Arquitectos 


El Hotel Habita ocupa la esquina formada por la avenida Presidente Masaryk con Lamartine, en la selecta Colonia Polanco de México DF. Para el corazón de este barrio, uno de los de mayor energía de la ciudad más grande del mundo, se propone un espacio de reposo que responde con un vocabulario abstracto y ligero al exceso de información de la metrópoli. No se trata de una obra nueva, sino de la transformación de un anodino bloque de apartamentos de los años cincuenta en un mini-hotel de lujo, que oferta treinta y seis habitaciones exclusivas. El programa, desarrollado en seis plantas, se completa con un restaurante en la planta de acceso y un ático con cocktail-bar, piscina y mirador, que constituye uno de sus principales atractivos. 

Las fachadas se revisten de vidrio tratado al chorro de arena, sobre el que se recortan de forma aleatoria estrechas franjas transparentes que animan la gélida superficie. Durante el día el edificio aparece frío y prístino como un bloque de agua helada; y a la caída de la tarde se transforma en un fanal geométrico. La difusa iluminación proyectada desde dentro permite adivinar lo que acontece en el interior, transformando la fachada en un organigrama luminoso de la vida del Habita. 

Siguiendo las reglas de composición clásica, la planta baja se diferencia del cuerpo opalescente de habitaciones, y la cornisa técnica y de mantenimiento es la coronación: el mismo vidrio translúcido se prolonga como parapeto, por encima del cual todavía se alza la terraza náutica cubierta por un toldo fijo. Desde el nivel de la calle, el hotel concentra su energía en la fachada corta que da a la avenida Masaryk. Completamente transparente y retranqueada respecto a la línea definida por los paneles suspendidos, una pantalla de vidrio exhibe hasta el fondo el conjunto formado por el vestíbulo, el bar y el restaurante. Un muro de hormigón casi ciego constituye la fachada a la calle Lamartine. En la entrada, una pared alargada, decorada con motivos biomórficos en metal obra del artista mexicano de origen holandés Jan Hendrix, oculta la administración y conduce al mostrador de recepción. Sobre un suelo de piedra clara, todas las superficies verticales están acabadas en blanco, acero inoxidable o vidrio lechoso, a excepción de una pantalla ondulada en madera de arce. Esta yuxtaposición de materiales pulidos contrasta con la crudeza de la estructura original de hormigón, que queda a la vista en los techos. 

Austeridad sensual
Las cuatro plantas de habitaciones responden a un mismo tipo: un sencillo corredor en L sirve a los vestíbulos de las nueve habitaciones. Los techos y las paredes se muestran desnudos, en materiales suaves de colores neutros. Las camas lisas, el cristal suspendido del escritorio y una silla Eames constituyen todo el mobiliario. Una membrana de vidrio transparente, con la puerta hasta el techo, sustituye al muro de cerramiento y comunica con una terraza-corredor cerrada y translúcida, que ocupa el intersticio entre la estructura original y la nueva piel. A través de las rendijas transparentes, el exterior aparece desarticulado en fragmentos horizontales a diferentes alturas, y el huésped queda a salvo del bullicio visual. 

El ático a dos alturas constituye la pieza pública que corona el hotel. Situado sobre una plataforma elevada de madera de secuoya, en el primer nivel se encuentra la piscina con solarium, un pequeño gimnasio, un spa, y una sala de reuniones. La piscina enrasada con el pavimento de madera configura una mínima playa de gresite. Un mural de cerámica vidriada y blanquinegra surge del agua en la que se refleja y cierra el lado oeste de la alberca. A la terraza superior, similar a una cubierta de barco, se asciende por una escalera de caracol exenta. El cocktail-bar se encuentra bajo el toldo de teflón, junto a una confortable estancia para la conversación dominada por una chimenea excavada en un prisma de piedra. Desde esta plataforma, cinco plantas por encima del movimiento frenético en las calles y expuesto sólo al cielo, se ha querido crear un recinto sensual y austero, protegido de la metrópolis y a la vez en animado contacto con ella...
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Obra
Hotel Habita, México DF. 

Cliente
Carlos Couturier, Moisés Micha, Jaime Micha, Rafael Micha. 

Arquitectos
TEN Arquitectos: Enrique Norten y Bernardo Gómez-Pimienta. 

Colaboradores
A. Hernández, S. Núñez, F. Pardo, H. Sánchez, C. Marquina, C. López, M. Paquin, A. Díaz, R. Garnica. 

Fotos
Luis Gordoa.