Actualidad 

Quilla parlante

Hadid Architects en Amberes

30/11/2016


La ‘arquitectura parlante’ fue un invento de los ilustrados para vincular de manera intuitiva la función de un edificio con su forma, anudando la racionalidad con la expresividad. De la idea nacieron algunos proyectos de Boullée y Ledoux, cuyas referencias fueron desde la esfera celeste hasta el pene, según el programa. La posmodernidad intentó resucitar esta expresividad literal (el ‘I am a Monument’de Venturi convertido en los restaurantes con forma de dónut), pero el empeño pronto se desvaneció por el retorno de la modernidad, aunque fuese en una versión manierista. El resultado es que, aparte de los excesos chinos, hoy se construye poca arquitectura parlante. Por eso, edificios como la recientemente inaugurada sede de la Autoridad Portuaria de Amberes, de Zaha Hadid Architects, merecen atención. Se trata, en efecto, de una pieza parlante que expresa su condición marítima con la referencia a la quilla de un barco, o incluso a la de un barco inquietantemente varado sobre una preexistencia ecléctica (una antigua estación de bomberos reutilizada para este extraño fin). Sin duda, Patrik Schumacher —a cargo del estudio desde el fallecimiento de Hadid en marzo de este año— es capaz de justificar tal forma como la respuesta paramétrica más racional al programa que había que resolver. Pero el espectador ingenuo seguirá viendo el edificio como lo que parece: una quilla de vidrio de cien metros de longitud apoyada sobre una onerosa muleta de hormigón.


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