
Entendida culturalmente, la actividad arquitectónica es un permanente ejercicio de revisión, actualización y redescripción, y la mirada fresca que presenta este cuidado libro de Puente Editores, dedicado a recoger cincuenta años de trabajo como arquitecto de Jaume Bach, así lo demuestra. Protagonista destacado de la renovación ejercida en programas, tipos y léxicos con la llegada de la democracia en los setenta, el trabajo del catalán, en solitario, en asociación con Gabriel Mora, o en su actual etapa al frente de Bach Arquitectes, se revisita para esta publicación apoyado en la mirada fotográfica de su hijo Eugeni. Esta revisión cercana de obras, algunas ya antiguas, verifica cómo las huellas del tiempo y los ‘signos del habitar’, en palabras de Alison y Peter Smithson, son los encargados de arraigar la arquitectura a un tiempo, a un lugar y a unos usuarios.
El ejercicio de posproducción propuesto por el libro se ve reforzado con las aportaciones escritas de algunos protagonistas del panorama mediterráneo actual, como son Anna Bach, Bet Capdeferro, Albert Chavarria, Jaume Mayol y Anna Puigjaner, que emprenden esta redescripción desde las preocupaciones y los valores del momento. Mientras, los textos de Juhani Pallasmaa y Rafael Moneo hilvanan la necesaria continuidad temporal en el entendimiento de la dilatada trayectoria de Jaume Bach.
El libro transmite una positiva sensación de nostalgia. Nostalgia por una Barcelona pasada, de la gauche divine, episodio cultural que coincide con la consolidación profesional de la generación de Bach, a la ciudad olímpica, que marca un punto de inflexión seguramente irrepetible. Nostalgia asimismo por una figura, la del arquitecto profesional culto, desposeído de heroicidad o programa mesiánico. Con sofisticación natural, pero sin imposturas ni excesos; consciente de su papel activo en la sociedad civil como técnico intelectual más que como agitador o comentarista. Un arquitecto cuya necesidad hoy día nos recuerdan libros como este.