Hotel Industrial Jean-Baptiste Berlier, París
Dominique Perrault 

Hotel Industrial Jean-Baptiste Berlier, París

Dominique Perrault 


EN 1985, el ayuntamiento de la ciudad de París y la Société Anonyme de Gestion Immobilière pusieron en marcha el concurso para la realización del Hotel Industrial Jean-Baptiste Berlier. El solar estaba situado entre un nudo de la autopista del sector este de la circunvalación parisina, el muro de contención del muelle de Ivry que discurre a lo largo del río Sena, y la extensa red de ferrocarril que conduce a la estación de Austerlitz, situada en el casco histórico de la capital francesa. Este emplazamiento, aparentemente malogrado, constituye sin embargo un lugar repleto de energía —un espacio atravesado por las líneas de fuerza del tráfico y del transporte, de la movilidad— que la propuesta pretende absorber en su beneficio. La respuesta a esta singular atmósfera es una caja de vidrio, capaz al mismo tiempo de reflejar todos estos flujos en su superficie y de abrirse a un paisaje decididamente urbano mostrando las diversas actividades que tienen lugar en su interior. Si las dificultades del solar eran conocidas, la naturaleza de los futuros inquilinos debía permanecer abierta e imprecisa. Esto explica el carácter híbrido del proyecto, a medio camino entre un edificio industrial y uno de oficinas. El diseño del Hôtel está, por tanto, caracterizado por la flexibilidad, necesaria para poder adaptarse al programa —desconocido— que habría de albergar. Para ello se desarrolló una estrategia de plantas diáfanas y de concentración de los sistemas eléctricos, organizados en torno a dos grandes núcleos centrales que contienen las escaleras, los huecos verticales de instalaciones y de ascensores, y los aseos. El elemento más novedoso del proyecto es, pese a todo, el muro cortina de la fachada. La disposición ‘densa’ de elementos tecnológicos permite controlar la ventilación del edificio y filtrar la luz gracias a una serie de lamas horizontales dispuestas para tal propósito. Visualmente, esta ‘piel sensible’ semeja un bloque de vidrio, dispersando luz de intensidad fluctuante —dependiendo del momento del día y de la climatología— en su entorno. Se trata, en suma, de «un edificio que cambia de piel», en palabras del propio arquitecto. Esto se consigue gracias a la corporeidad del vidrio y a la gran variedad de negocios que el Hôtel alberga desde sus inicios, y entre los que se incluye el estudio del propio Dominique Perrault hasta el año 2007. El Hotel Industrial Berlier es todo lo contrario de una máquina solitaria: es un lugar vibrante y animado que acoge múltiples funciones, un sistema vivo que vibra con la energía liberada por el contexto en el que se sitúa.


Cliente?Client 

S.A.G.I. Société Anonyme de Gestion Immobilière 

 Arquitectos?Architects 

Dominique Perrault Architecture 

Colaboradores?Collaborators 

Christian Basset, Aude Perrault, Bernard Ropa, Jacques Touchefeu, Blin Voose 

Consultores?Consultants 

Planitec (dirección de proyecto project manager); Technip Ingenierie (ingeniería engineering); Veritas (control técnico control office); Rinaldi Structal (fachada facade

 Contratista?Contractor 

Bouygues Fotos?Photos Michel Denancé