Casa Tejida, Nocaima

Zuloark  Santiago Pradilla 


Nocaima es una remota comunidad rural de apenas veinte familias desperdigadas a lo largo de una vereda de montaña que discurre difícilmente entre densos bosques y plantaciones de caña y café. En ella, los lugareños suelen conformar terrazas para edificar sus casas siguiendo la topografía, lo que ocasiona problemas de estancamiento de agua de escorrentía en el frente que queda contra el terreno. Por el contrario, la Casa Tejida se dispone a favor de la pendiente, evitando grandes movimientos de tierra y buscando un mejor soleamiento.

A pesar de la pobre fama de la construcción en madera en Colombia —relegada en el imaginario a chozas míseras o bungalós de turistas caribeños—, la casa aprende de las viviendas palafíticas prehispánicas para aprovechar la abundante materia prima local y generar un menor impacto. Un módulo-cercha se repite para configurar un espacio longitudinal a doble altura y abierto al paisaje en todo su perímetro, si bien una serie de paneles abatibles tejidos artesanalmente permiten ganar privacidad sin bloquear la entrada de luz y brisa.