Biblioteca de la Academia Phillips Exeter, New Hampshire
Louis Kahn 

Biblioteca de la Academia Phillips Exeter, New Hampshire

Louis Kahn 


En este caso también fue la afinidad con el espíritu del cliente lo que llevo al comité asignado por la Academia Phillips Exeter a elegir a Kahn tras visitar los estudios de Paul Rudolph, Philip Johnson, I.M. Pei y Edward Larrabee Barnes. Tanto la concepción de la biblioteca como institución vital y laboratorio de investigación como la importancia concedida a la luz natural coincidían de forma plena con las preocupaciones conceptuales y formales del arquitecto. Las dos primeras fases del proyecto se desarrollaron, pues, en un clima de entendimiento mutuo y satisfacción ante los resultados.

Los problemas comenzaron en la tercera fase, en la que el desacuerdo con varios aspectos del diseño por parte de algunos miembros del comité y las reducciones en tamaño y altura impuestas por el limitado presupuesto y por repentinos cambios en la ordenanza de la zona, hicieron que se torciera el hasta entonces fluido proceso. Sin embargo, la tenacidad del arquitecto y la acertada articulación del diseño permitieron que el proyecto resistiera las modificaciones sin que se alterara la potente idea generadora y la imagen a la que había dado lugar.

Kahn se inspiró al mismo tiempo en la monumentalidad de la Biblioteca Real de Étienne-Louis Boullée, de 1785, y en la intimidad de los espacios de lectura volcados al claustro de la biblioteca medieval inglesa de Durham, y se dejó guiar por su propia experiencia en el proyecto de la Biblioteca de Washington y por sus ideas sobre un tema particularmente apreciado para él. Llego así a una solución rotunda basada en la clara diferenciación entre tres espacios: el periférico, bañado por la luz natural y dedicado a la lectura, constituido por nichos unidos a los huecos exteriores; un espacio intermedio y protegido, a modo de depósito, en el cual están concentradas las estanterías de los libros; y el núcleo del edificio, ocupado por el monumental vestíbulo, iluminado cenitalmente de forma difusa y cambiante por un doble lucernario piramidal. Este último espacio, desde el que se pueden contemplar los libros a través de los enormes círculos abiertos en los muros, era para Kahn un elemento fundamental del proyecto: el espacio que debía simbolizar la función del edificio y el ‘lugar de invitación’. La austeridad de los alzados exteriores, en los que las pilastras van estrechándose con la altura, se integra sin estridencias en el entorno neogeorgiano.

Por su parte, el edificio del refectorio se aloja en un edificio bajo de planta cuadrada que busca no competir con el edificio de la biblioteca…[+]


Fotos: 
Gran Mudford.