Arte y cultura 

España: viajar para ver lo previsto

Juan José Lahuerta 
01/01/2015


Le Corbusier visitó España en cuatro ocasiones. En 1928, para dar unas conferencias en Madrid y Barcelona; en 1930, para recorrerla en su Voisin, acompañado por Pierre Jeanneret y Fernand Léger; en 1931, de nuevo en el Voisin y en compañía de Pierre, para atravesar la costa mediterránea y embarcarse hacia Tetuán camino de Argelia; y en 1932 para asistir en Barcelona al congreso del cirpac, incluyendo una rápida escapada a Mallorca.

No vamos a hablar aquí de los trabajos que surgieron de esta última visita —el proyecto del Plà Macià para Barcelona, iniciado en 1933; el de las viviendas provisionales, también para Barcelona, concebidas bajo el lema ‘Une maison, un arbre’, de 1933; y los exiguos bocetos para el hotel Formentor, de 1932—, sino de las ‘impresiones’ —así habría que llamarlas, a tono con la época— que sobre España y su paisaje Le Corbusier dejó caer aquí y allá, en su correspondencia, en los apuntes de sus cuadernos, en algunas entrevistas y en el par de artículos publicados sobre esos viajes: ‘Espagne’, en L’Intransigeant, sobre el viaje de 1928; y ‘Retours... ou l’enseignement du voyage’, en Plans, sobre el de 1931. También del viaje de 1930 tenemos una impresión que, aunque no es suya, sino de Léger, no resulta muy lejana: ‘Sur les routes d’Espagne’, publicada igualmente en L’Intransigeant, en la misma sección —‘Voyages d’artistes’— en que apareció la de Le Corbusier...


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