Arts and Culture 

Remote Geometries

I.M. Pei inaugurates the Museum of Islamic Art in Doha

François Chaslin 
31/10/2008


Allí estaba Ieoh Ming Pei, un poco más encorvado que anteriormente, pero apenas; un poco más lento, con su bastón como el cetro de un anciano sabio, el rostro moteado, siempre con la sonrisa burlona de un hombre que mira a los demás con condescendencia, a través de la montura redondeada de sus gafas. A sus 91 años, inauguró el pasado 22 de noviembre la que será sin duda su última obra, aunque tenga entre manos el proyecto de una capilla en Japón.

Un millar de invitados circulaba en estos tiempos de catástrofe económica entre los nuevos dueños del mundo, gentiles cataríes, príncipes beduinos con turbante y de blanco, ribete de oro en el pañuelo negro, relojes y bolígrafos con diamantes incrustados como en el interior de una geoda, los más jóvenes con aire orgulloso y coqueteando como efebos florentinos del Renacimiento. Y las mujeres todas de negro, con las cejas pintadas, y con velos menos estrictos que en las galerías del centro comercial Villagio donde, bajo un cielo pintado apresuradamente a la manera de Tintoretto, se pasean entre las tiendas de marcas, bordeando un remake de canal veneciano con el agua artificialmente azul, o toman con sus críos gondolas con motores eléctricos. A una calle de esta ciudad climatizada de un nuevo género, una panadería Paul (la pasión por el pan desde 1889) y farolas de fundición. Los reflejos dan al mármol un tono de adoquín mojado y en las fotos parece la evocación del París de Gustave Caillebotte... [+]


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