Islam sin orientalismos

Premio Aga Khan de Arquitectura 2022

Islam sin orientalismos

Premio Aga Khan de Arquitectura 2022


Premio Aga Khan 2007: Anna Heringer, Escuela METI, Rudrapur (Bangladés). Vista del edificio bordada en sari

Todos los premios son discutibles, como discutible es el propio concepto de ‘premio’. Concebidos para reconocer el talento de un creador o la eficacia y belleza de un edificio, los premios suelen acabar como herramientas partidistas de promoción o previsibles instrumentos de fomento mediático. Esto no quita para que, en ocasiones, los premios cumplan su propósito más útil, que no consiste tanto en reconocer a los autores consagrados como en dar a conocer el talento anónimo.

Desvelar este tipo de talento, radiografiando con exactitud la geografía compleja del mundo islámico, ha sido el propósito del Premio Aga Khan desde su primera edición en 1977. Aunque su impulso y financiación provengan de una dinastía a un tiempo religiosa y política, y aunque su objetivo ideológico sea la vindicación de la cultura islámica, los Premios Aga Khan se han caracterizado por su carácter ecuménico y han conseguido acercar Occidente a Oriente más allá de los pertinaces orientalismos. Así, en las convocatorias del Aga Khan han participado arquitectos locales e internacionales; sus jurados han estado compuestos por star architects pero también por historiadores; y los valores que se han reconocido han sido el hallazgo estético tanto como el compromiso ético. De ello da fe la nómina de edificios galardonados a lo largo de estos últimos cuarenta y cinco años, donde han cabido cuidadosas intervenciones de restauración patrimonial (mezquita de Al-Aqsa, puente de Mostar, ciudad vieja de Saná), proyectos de interés social o medioambiental (programa de saneamiento de Yakarta, rehabilitación urbana de Shibam, humedales de Riad) y obras comprometidas con la modernidad estilística (Instituto del Mundo Árabe en París, Biblioteca de Alejandría, Museo de Medina Azahara).

Arquitectura Viva quiere reconocer el valioso y ecléctico legado de los premios Aga Khan presentando las seis obras reconocidas en la última edición, que se distribuyen por los paisajes variados del mundo islámico para atender a problemas sociales, patrimoniales y ambientales muy diversos. En primer lugar, la ribera fluvial de Jhenaidah, de Co.Creation Architects, un delicado pero pragmático proyecto en un entorno de gran precariedad social y medioambiental. Después, los espacios comunitarios de Teknaf, de Hassan, Fatmi y Ben Mostada, que atienden a las necesidades de los refugiados rohinyá. En tercer lugar, el aeropuerto de Blimbingsari, de Andramatin, planteado con un gran respeto al paisaje de Indonesia. A continuación, el Museo de Arte Contemporáneo Argo, Teherán, de ASA North, una contribución a la modernización cultural de Teherán. Seguidamente, la renovación de la casa de huéspedes de Niemeyer, de East Architecture Studio, un proyecto en la conflictiva Trípoli libanesa. Y para terminar, la escuela secundaria Kamanar, de DAW Office, erigida con materiales locales y empatía con la comunidad en un bello paisaje de Senegal.

Premio Aga Khan 2004: Snøhetta, Biblioteca Alexandrina, Alejandría (Egipto)


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