Museo de Bellas Artes, Castellón
Mansilla + Tuñón 

Museo de Bellas Artes, Castellón

Mansilla + Tuñón 


Ubicado en el solar del antiguo colegio Serra Espadá —del que se han conservado la iglesia y el patio claustral—, este museo es el resultado de un concurso ganado en 1997. El edificio cuenta con 12.500 metros cuadrados construidos y alberga un programa estructurado de acuerdo a una disposición canónica en cuatro bloques claramente diferenciados: el de las dependencias privadas y la zona administrativa (área semipública) ocupa el antiguo claustro, en torno a un patio ajardinado; adosado a su extremo oriental aparece un volumen cúbico de nueva planta que alberga la colección permanente (área pública); en el ala opuesta, una pastilla longitudinal acoge los talleres de restauración (área de trabajo); y bajo esta última, se localiza el depósito de fondos, que conecta el núcleo expositivo con la zona de restauración. El jardín actúa como filtro de separación entre las distintas edificaciones y las ordena según su grado de privacidad.

Concebido como un prisma monolítico, el pabellón expositivo ofrece exteriormente una apariencia hermética. Una retícula de 7,30 x 6,60 metros distribuye todas sus plantas en 5 x 4 módulos, estableciéndose así un ritmo continuo en la localización de un vacío (a doble altura) presente en todos los niveles, que se desplaza un módulo en cada forjado y permite una visión escalonada de la totalidad del edificio. Este mecanismo confiere a la sección gran compacidad espacial y una percepción diversificada de cada planta, sin disminuir por ello el rendimiento óptimo de la superficie construida. De este modo el propio edificio contribuye a relacionar las diferentes alturas entre sí y con el conjunto, de tal forma que el visitante, al recorrer cada nivel, disfruta de una experiencia espacial desde tres escalas diferentes: la de las salas, con una altura libre de 3,30 metros; la de los vacíos, que alcanzan los 6,90 metros; y la de la vista sesgada que recorre todos los estratos.

Las fachadas son planos mudos y sobrios, son una trasposición abstracta del interior; y la silueta escalonada que se recorta en el cielo con cinco piezas corresponde a los lucernarios que iluminan el nivel superior. La solución empleada en el cerramiento —un muro ventilado de inercia térmica invertida, revestido por paneles de fundición de aluminio reciclado— responde a requerimientos climáticos. Todas y cada una de las piezas de la fachada llevan impresa una marca —como si se tratara de la tejera de los antiguos ladrillos romanos— que las identifica como partes del mismo edificio. Tras esa piel metálica gris y fría, los interiores son cálidos y luminosos, con suelos de madera y paramentos de hormigón pintados de blanco, conectados mediante planos acristalados que aseguran la continuidad espacial y refuerzan la transmisión de la luz...[+]


Obra
Museo de Bellas Artes, Castellón. 

Cliente
Castellón Cultural. 

Arquitectos
Luis Moreno Mansilla, Emilio Tuñón. 

Colaboradores
M. Linares, M. Peralta, A. Regueiro, J. Gimeno, O. Fdez-Aguayo, C. Moneo, A. Rojo, F. Lagarreta; J. Prior (dirección obra); S. Hernán, JC. Corona (aparejadores); J.G Asociados (instalaciones); AG. de Gaite (estructura). 

Contratista
FCC. 

Fotos
Roland Halbe, Luis Asín.