La vida de las formas

Luis Fernández-Galiano   /  Fuente:  El País
01/01/2017


La función sigue a la forma. Frente al dogma moderno que afirmaba la subordinación de la forma a la función, muchas arquitecturas contemporáneas evidencian la vida autónoma de las formas, que se multiplican y transforman en aparente menosprecio de los usos que alojan. En Oporto, el holandés Rem Koolhaas levanta un auditorio que reproduce exactamente la forma poliédrica de una casa proyectada para la periferia de Rotterdam, sin que el cambio de función, escala o emplazamiento le impida reutilizar un hallazgo formal. Y en California, los suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron construyen una casa cuya cubierta poligonal proviene del perímetro irregular de un edificio de oficinas próximo a Basilea, para la primera versión del cual los arquitectos habían ensayado la utilización de las formas domésticas de proyectos anteriores en Alemania y Francia.

El gran historiador del arte Henri Focillon describió estos procesos de reproducción formal y metamorfosis en un libro diminuto, lírico y elocuente que publicó en 1934 con el título La vie des formes, y los proyectos recientes de los que son quizá los dos estudios de arquitectura más influyentes del mundo ilustran la vigencia del pensamiento del maestro francés. «La ilusión de los poderes reproductivos que parecen residir en las cosas», como lo resumiera su discípulo George Kubler, sigue impregnando hoy la vida testaruda de las formas que se desplazan impávidas en el espacio y el tiempo...[+]


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