Opinión 

K de Kursaal

Rafael Moneo, auditorio y palacio de congresos de San Sebastián

Luis Fernández-Galiano 
30/06/1999


Dios no juega a los dados, pero Rafael Moneo sí. Arrojando sobre un tapete de arena estos colosales cubos cristalinos, el arquitecto navarro sitúa su proyecto bajo el signo del azar al que remite su nombre. Kursaal es una denominación alemana del casino, y un término cosmopolita que hizo fortuna en la belle époque. Sobre los arenales de la desembocadura del Urumea se terminó en 1922 un gran Kursaal marítimo que sería el segundo casino de una ciudad recreativa y balnearia, y es sobre el solar de este edificio demolido en 1973 donde hoy se levanta el auditorio y palacio de congresos de San Sebastián. Contaminado por su nombre, el nuevo Kursaal oscila entre el juego sabio de los volúmenes y la docilidad aleatoria de los encuentros, abandonando sobre la playa de Gros estos dos cubos de vidrio opalescente, que se entierran a medias en la arena húmeda como dados de hielo de una bebida derramada con la deliberación violenta que se usa para volcar el cubilete sobre el fieltro mullido de la mesa de juegos...[+]



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