Apunto de cumplir ochenta años, Renzo Piano da cuenta de su larga carrera en su casa de Punta Nave, donde tiene también su oficina y fundación al borde de un acantilado con vistas al Mediterráneo, cerca de su ciudad natal, Génova.

En busca de la ligereza

LFG: Tus primeros trabajos como arquitecto tienen en común la búsqueda de la ligereza. Y todos conducen a tu primera obra importante, el Pabellón de la Industria Italiana para la Exposición de Osaka, de 1970.

RP: La razón es muy sencilla. Cuando eres joven, intentas hacer lo contrario de lo que haga tu padre. Mi padre construía edificios con arena, hormigón y ladrillos. Yo quise hacer lo opuesto, pero no creo que la búsqueda de la ligereza pueda entenderse sólo como un acto de rebelión. Me gustaban las cosas ligeras, instintivamente: pensaba que trabajar con la ligereza podría ser un poco más poético, como trabajar con la transparencia. La ligereza y la transparencia están íntimamente relacionadas. Y también la luz, que en sí misma es uno de los materiales más importantes. El amor a la ligereza proviene de muchas cuestiones, entre ellas quizá también el reto de hacer cosas con pocos materiales: una bicicleta es bella porque uno puede entenderla de un vistazo: ves las fuerzas que la atraviesan, comprendes cómo funciona. Es una estructura ligera.[+]


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