1994. 5 Al aire libre

31/12/1999


No hay recinto más culto que el espacio natural. El paisaje intacto se domestica a través del artificio voluntario, y el contraste entre la inevitable geometría de la construcción y el orden oculto y azaroso de la naturaleza despeinada dota a las arquitecturas del aire libre de un temblor interior. Los parques y jardines son mórbidos proyectos vegetales, pero poseen también la aspereza aristada y mineral del rigor construido que se impone a lo agreste, humanizando el mundo que cultiva y ocupa...[+]


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