Museo Canario: proceso aditivo, Las Palmas
Nieto Sobejano Arquitectos 

Museo Canario: proceso aditivo, Las Palmas

Nieto Sobejano Arquitectos 


Al recorrer el Barrio de Vegueta no es difícil reconocer aún hoy la estructura urbana original de una ciudad —Las Palmas de Gran Canaria— que ha sido muy transformada en sus expansiones posteriores. Paseando por estrechas calles junto a casas tradicionales de paredes blancas y ocres —en muchos casos sin cornisas— pautadas, no siempre regularmente, por huecos verticales, celosías y balcones de madera, descubrimos a través de oscuros zaguanes inesperados patios rodeados por galerías que los protegen del sol. Desde la distancia nos hacemos conscientes de la escala fragmentada de sus manzanas de viviendas, que no impide, sin embargo, percibir la armonía que el barrio ha sido capaz de conservar hasta el presente. Esta condición a un tiempo múltiple y unitaria que caracteriza la trama urbana responde a un patrón que genera cohesión a partir de un elemental proceso de agregación de piezas definidas por similares alturas, materiales, colores, huecos. El Museo Canario, que ocupa desde su creación la casa original de su fundador, el Doctor Chil, es uno de aquellos casos, ahora enfrentado a la necesidad de una ampliación como consecuencia de los nuevos usos que han de incorporarse a los edificios y solares de la manzana que la institución ha ido adquiriendo sucesivamente a lo largo de los últimos años.

El proyecto necesitaba dar respuesta a dos circunstancias contradictorias: el museo había de abarcar la totalidad de la manzana en que se ubica a un tiempo que debía respetar, en nuestra opinión, la estructura aditiva del tejido urbano existente. ¿Cómo compatibilizar el carácter unitario requerido por su función museística con la condición fragmentada, como suma de piezas, que es propia de su entorno? ¿De qué modo cumplir la exigencia normativa de conservar determinadas fachadas y edificios, sin renunciar a expresar la contemporaneidad de la intervención en el centro histórico? De estas preguntas habría de surgir nuestra propuesta: un proyecto que se desarrolla a partir de un proceso similar al que generó el barrio, por adición de distintos edificios, susceptibles de construirse en distintas fases. Separamos unos de otros por medio de delgadas franjas vacías que introducen la luz a su interior e independizamos las nuevas edificaciones de las antiguas fachadas permitiendo que los niveles uniformes de las plantas del museo se conecten a los huecos exteriores por medio de grandes aperturas abocinadas. Aparecen entonces espacios inesperados, profundos y estrechos que expresan el conflicto entre su anterior uso residencial y la actual función expositiva e institucional, de tal modo que las franjas intersticiales son en ocasiones servidoras y en otras protagonistas del nuevo edificio. Las salas de exposición se articulan en torno a un patio accesible a través de un zaguán, un vacío en el interior de la densa manzana concebida en realidad como una sala más del museo. Muros y losas de hormigón de color blanco matizado por el árido volcánico de la isla envuelven los volúmenes de una arquitectura cuya concepción estructural, material y espacial expresa la doble condición compacta y aditiva que la generó.

Compacidad y fragmentación han sido interpretados a menudo como conceptos arquitectónicos opuestos, como alternativas excluyentes materializadas bien en objetos monolíticos o bien en agrupaciones cuya discontinuidad espacial parece querer justificar el signo de nuestro tiempo. El proyecto del Museo Canario y las inesperadas contingencias que han afectado a su proceso —construcción por fases, fachadas que se habían de conservar, patios y edificios protegidos— es resultado, sin embargo, de una arquitectura alejada de uno y otro modelo, o tal vez, paradójicamente, deudora de ambos: un proyecto surgido de un sencillo proceso aditivo, de las variaciones combinatorias de un número limitado de elementos que se insertan con naturalidad en la densa trama urbana del histórico barrio de Vegueta.


Obra Work

Museo Canario

Cliente Client

Sociedad Científica El Museo Canario

Arquitectos Architects

Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano

Colaboradores Collaborators

Pedro Quero (arquitecto de proyecto project architect); Vanesa Manrique, Nina Nolting, Olaf Syrbe, Juan Carlos Redondo, Sebastian Sasse (equipo team); Fuensanta Nieto, Enrique Sobejano (dirección de obra site supervision); Miguel Mesas Izquierdo, José Mena (aparejadores quantity surveyors)

Consultores Consultants

BCP ingenieros (estructura structure); Geasyt (instalaciones mechanical engineering)

Contratista Contractor

FCC

Fotos Photos

Manuel García Núñez; Aurofoto

Fechas Dates

2003 (concurso competition)

2003 (proyecto project)

2008-2012 (construcción construction)