Bloque residencial, Santa Marta de Tormes
Jesús Aparicio 

Bloque residencial, Santa Marta de Tormes

Jesús Aparicio 


El monumento de Santa Marta de Tormes forma parte de la periferia de Salamanca, surgida tras superar en su expansión la barrera natural del río. Dentro de uno de los sectores de nueva creación, la propuesta se inscribe en un entorno rural de campos de cultivo y edificación de baja altura. Sobre un solar rectangular con la medianera al norte, el edificio cierra la manzana como una proa compacta y estereotómica. Apostando por una arquitectura densa, este sólido hermético y cerrado se perfora con vacíos pasantes entre fachadas para afirmar su presencia urbana.

Con un prisma de cuatro alturas pétreo y denso, rasgado con vacíos pasantes que dejan un trayecto de luz entre fachadas opuestas, el proyecto cierra una manzana estrecha situada en la periferia salmantina.

El bloque se desarrolla en cuatro plantas sobre un zócalo de locales comerciales; es un prisma que continúa la alineación de fachada de la calle por un lado, y se vuelca sobre un pequeño jardín por la cara opuesta. El portal, que es una de las perforaciones mencionadas, tiene entrada desde ambas zonas, posibilitando el acceso de minusválidos mediante la rampa del jardín. El núcleo de comunicaciones, rematado por un patio que ilumina la escalera y los descansillos, sirve a cuatro viviendas en las plantas tipo y a dos en la superior. Y es precisamente en el ático donde la propuesta escapa de la densidad material para apropiarse del horizonte. Unas amplias terrazas entre muros, abiertas al cielo, incorporan las ventajas de la vivienda unifamiliar a la residencia colectiva. Formando parte de los huecos que horadan la parte superior, los cuartos de estar miran a la calle y a la lejanía con una luz que se mueve con el transcurso del día. Entre muros de ladrillo y cal, y sobre un suelo de piedra, unos pilones de agua subrayan con su reflejo el espacio de este posible paraíso en la cumbre.

El perfil de Salamanca se incorpora al espacio doméstico entre muros de ladrillo, piedra y cal. Un aljibe prolonga en su lámina de agua la superficie de la mesa, contribuyendo a fundir el exterior con el interior.

Para acentuar el contraste entre llenos y vacíos, el edificio se construye con materiales pétreos. Sobre el zócalo comercial de hormigón, un fuste de ladrillo rojo cierra el paralelepípedo asumiendo la altura de cornisa del solar colindante. Huecos cuadrados y profundos en los dormitorios, y ventanales horizontales en los estares permiten leer en el alzado la disposición de las estancias en los pisos intermedios. Frente a esta correspondencia entre continente y contenido, la última planta reduce al mínimo las incisiones en el paño que envuelve las terrazas, para potenciar la presencia de las cajas de hormigón que enmarcan los vacíos horadados entre alzados opuestos. Un plano de lamas de hormigón en diagonal oculta los tendederos del testero sur, en el único gesto que escapa de la compacidad de la caja. Sólido y a la vez liviano, este volumen perforado se integra en la reconocible silueta de esta ciudad consagrada por sus enclaves universitarios.

Un zócalo de hormigón sustenta el volumen de ladrillo, cuyos huecos distintos muestran las funciones que alberga. Las carpinterías son a haces exteriores en los salones, e interiores en los dormitorios y las cocinas.


Cliente Client
Exagur

Arquitecto Architect
Jesús Aparicio

Colaboradores Collaborators
Luis Ignacio Aguirre, Daniel Huertas, Héctor Fernández; Matías González (aparejador quantity surveyor)

Contratista Contractor
Broquel

Fotos Photos
Hisao Suzuki