Arquitectura Viva
Monday, November 30, 2020
30/10/2009

La evolución de las formas

Luis Fernández-Galiano.
La vigencia de Charles Darwin se extiende a la arquitectura. En 2009, la coincidencia del segundo centenario del nacimiento del naturalista y el 150 aniversario de la publicación de El origen de las especies ha dado lugar a una proliferación de eventos conmemorativos que se centran en su legado científico y el impacto social de sus ideas, todavía hoy puestas en cuestión por fundamentalismos religiosos de distinto signo. Sin embargo, se ha destacado insuficientemente su influencia en otros campos del pensamiento, y en particular en el de las ciencias de lo artificial, donde el evolucionismo suministró una poderosa herramienta de análisis, no siempre bien utilizada. Este es el caso de la arquitectura, para cuya interpretación el darwinismo ofreció una nutrida colección de analogías biológicas, con frecuencia beneficiosas porque subrayaban la conexión entre el organismo arquitectónico y el medio natural, pero también fuente de equívocos y distorsiones, al presentar la evolución cultural con los rasgos de la evolución propiamente biológica.

Desde luego, la intuición de Darwin tuvo consecuencias tan trascendentales para las ciencias de la naturaleza, al presentar al conjunto de los seres vivos como un tapiz tejido con lógica impecable cuyo desarrollo irreversible introducía el tiempo histórico en el medio natural, que la celebración de su persona y de su obra debe necesariamente situarse en el terreno de la ciencia. Al propio tiempo, la oposición a la teoría de la evolución de los movimientos creacionistas o los partidarios del diseño inteligente —amparados por los cristianos evangélicos americanos y por muchos ulemas islámicos de Occidente— es tan fervorosa y desconcertante que explica bien la presencia abrumadora en los medios de la polémica religiosa sobre la enseñanza escolar de la evolución, como si estas ideas del siglo XIX no hubieran llegado al XXI validadas por el registro fósil, la genética y la biología molecular. Con todo, más allá de homenajear su herencia científica y deplorar su persecución social, la conmemoración de Darwin debe servir para recordar algunos de los hitos que se enredan en la madeja de su omnipresente influencia cultural.

En el campo político-económico, y en contraste con la condición subversiva que supone su contradicción de la literalidad bíblica –—algo que puede ilustrarse con trayectorias como la del biólogo británico Richard Dawkins, defensor de Darwin y vehemente propagandista del ateísmo con los libros (The God Delusion, 2007) o los autobuses con anuncios que desde Londres se han extendido a toda Europa—, la evolución ha sido juzgada frecuentemente como una teoría conservadora, y ello no sólo por el incrementalismo reformista que parece incompatible con los cambios revolucionarios (aunque Stephen Jay Gould nos enseñó que la evolución también avanza a saltos, y que las grandes extinciones tuvieron un carácter catastrófico que las hace equiparables a las convulsiones sociales), sino sobre todo por el paralelismo difícil de evitar entre la lucha por la vida en el medio natural y la pugna económica en el capitalismo liberal, que se salda en ambos casos con la supervivencia de los más aptos; como es sabido, el título completo de la obra de Darwin era El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida.

En el terreno de la arquitectura, como en los de la arqueología o la antropología, la influencia de Darwin animó a estudiar utensilios, muebles o edificios como objetos artificiales cuyo diseño gradualmente modificado produce secuencias evolutivas similares a las de los organismos vivos. Este refinamiento progresivo de la eficacia de los objetos —que por otra parte reforzó la convicción tradicionalista de que resulta preferible la mejora paulatina a la innovación radical fruto del genio creador individual— se presentaba como equivalente a la adaptación de los organismos al medio, y su fertilidad taxonómica y metafórica hizo a menudo olvidar el genuino abismo que existe entre la evolución cultural y la biológica. Esta última opera a través de la selección natural de variaciones azarosas, y no permite la herencia de rasgos adquiridos a lo largo de la vida del individuo; la evolución cultural, por el contrario, actúa de forma acumulativa, y las mejoras adaptativas desarrolladas por una generación —en la fabricación de herramientas, o en los métodos constructivos— pueden transmitirse a la siguiente mediante el aprendizaje.

Las ideas evolucionistas, unidas a la influencia del vitalismo de Henri Bergson (que en L'évolution créatrice entendía el transcurso temporal inseparable de la creación de formas), modelaron también una Historia del Arte centrada en el estudio de la modificación de las formas a través del tiempo: lo que Henri Focillon teorizó en La vie des formes, y su discípulo George Kubler —autor de The Shape of Time— ilustró con la evolución de los tipos arquitectónicos medievales, que se transforman mediante pequeños saltos que permiten establecer entre ellos unas relaciones genéticas. En esta línea, como describió Philip Steadman, también se ha hecho un uso metafórico en la arquitectura de los conceptos biológicos de ‘genotipo', el programa de instrucciones contenido en los ge-nes, y ‘fenotipo', la materialización de esas instrucciones en un organismo individual, que en nuestro campo corresponderían al diseño genérico de tipos edificatorios y a las realizaciones concretas de obras específicas.

«Bajo esta luz», como escribí hace tiempo en El fuego y la memoria, «las Leçons d'Architecture que publicó J.N.L. Durand en 1819 aparecen como un estudio taxonómico de organismos arquitectónicos o fenotipos que intenta reconstruir, para cada una de las categorías funcionales o especies, el modelo o genotipo originario, a fin de facilitar su reproducción proyectual. Ejemplos en estado puro de ese tipo de genotipos arquitectónicos pueden hallarse en las realizaciones repetitivas de grandes organizaciones, sean cadenas de tiendas, asentamientos militares, iglesias o poblaciones de colonización: los bares de hamburguesas, los campamentos romanos, los templos de la Compañía de Jesús o las ciudades españolas en América tienen en común la utilización de los genotipos —en su caso mejor definidos de lo habitual por la existencia de una gestión administrativa unificada— que generan, en interacción con las peculiaridades específicas de cada caso, fenotipos arquitectónicos o urbanos determinados».

En todo caso conviene no forzar en exceso las semejanzas. Bruno Zevi nos previno frente al equívoco evolucionista de la historiografía arquitectónica, y Peter Collins nos advirtió sobre los riesgos de la ‘analogía biológica' que inspiró a Viollet-le-Duc, a Semper y al ‘form follows function' de Sullivan —con el inevitable colofón del episodio orgánico de Frank Lloyd Wright—, por más que al tiempo destacara la fertilidad de una comparación que daba especial importancia a la relación entre los organismos y el ambiente, y por tanto entre los edificios y el medio natural, llegando a deplorar que los progresos del aire acondicionado —y el que la forma arquitectónica sea cada vez más independiente del clima— hubieran hecho disminuir la influencia de Darwin en la arquitectura. Si por esa influencia se entiende la consideración de los edificios como organismos insertos en su entorno, no cabe duda de que la actual crisis climática, producto del calentamiento global, provocará un reverdecimiento de la vigencia de Darwin en esta disciplina, volviendo a dirigir la mirada hacia L'Architecture Vivante que en su día soñó Auguste Perret. Y una revista que se llama Arquitectura Viva no puede sino felicitarse por ello.

   
AV Monografías 227_228 - CASAS EN DETALLE AV Monographs
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Arquitectura Viva 228 - JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ Arquitectura Viva
covers current topics, taking stock of recent trends in set sections: cover story, works and projects, art and culture, books, technique and innovation. From 2013 on, monthly and bilingual, with Spanish and English texts printed side by side.
AV Proyectos 100 - MAD ARCHITECTS AV Proyectos
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