Opinión 

Lecciones de construcción

Rafael Moneo 
30/09/2019


MAVI Museo de Artes Visuales, Santiago (1999-2000)

En el umbral de la década de los 90, una industria de la construcción de Vicenza, Caoduro, a instancias de Francesco Dal Co, decidió instaurar un premio de arquitectura que llevase el nombre de Palladio, destinado a obras construidas por arquitectos de menos de 40 años. Dal Co asumió ser secretario del jurado y me invitó a ser miembro del mismo junto con James Stirling y Manfredo Tafuri. En la primera convocatoria resultó vencedor el belga Jo Crepain con una casa unifamiliar, Villa de Wachter, y finalistas unos jovencísimos Herzog y De Meuron con el primer Almacén para Ricola. Transcurridos más de 25 años de aquel fallo, lo recuerdo como un gesto de respeto, tanto de Manfredo Tafuri como mío, para con la persona de James Stirling, cuya autoridad se impuso sin que la sangre llegase al río.

En la convocatoria de 1991 se cambiaron las tornas. Se produjo por unanimidad el fallo del jurado —compuesto por los mismos miembros— y el primer premio se otorgó a Cristián Undurraga con un proyecto de casa unifamiliar en Santiago, en el que parecían coincidir el deseo de que la arquitectura se confundiese con el paisaje —haciéndonos olvidar la condición privada que una vivienda tiene— con un cuidado en la construcción poco frecuente en aquellos momentos en los que la investigación lingüística —atenta a la deconstrucción— y el interés por la arquitectura vernácula prevalecían en este tipo de programas... [+]


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